
El país de la belleza es también el de la observación de aves. En corto, porque no hay otro territorio con tantas especies. El número de aves de Colombia no tiene parangón. Con más de 1,900 especies registradas, cerca de 80 de ellas endémicas, Colombia desbanca a los países megadiversos de gran extensión territorial. Cuando se trata de avifauna, incluso Australia, Brasil y China quedan atrás.
Aquí, la naturaleza no escatima. Desde el misticismo de los páramos hasta la densidad de la Amazonía, este vergel sudamericano derrocha vida. Incluso en las grandes ciudades, como Bogotá o Medellín, las aves de Colombia presumen su belleza. Eso sí, cuando pajarear es fin más que medio, una visita a un jardín botánico o un paseo por alguna plaza arbolada se queda corto.
Cerca de Cali, en el corazón del Valle del Cauca, un proyecto familiar ha logrado lo improbable. Se trata de La Florida, una reserva privada con apenas 1.3 hectáreas capaz de seducir a pajareros de todo el mundo. En este anfiteatro natural, los encuentros con especies como la perdiz colorada, el torito cabecirrojo, la tangara multicolor y el tinamú chico tienen más de constante que de coincidencia.
A cargo de Javier Rubio y Claudia Jaramillo, una pareja que cambió la jungla de concreto por el bosque de niebla, La Florida es hoy un destino consagrado para el aviturismo. Entre helechos gigantes, cabañas rústicas y uno que otro ñeque, esta finca convertida en ecolodge suma más de 350 especies registradas en eBird. Lo que sigue es una probadita: apenas un asomo a un inventario que no cabe en una sola galería.
Tangara multicolor (Chlorochrysa nitidissima)

Endémica de los Andes colombianos, la tangara multicolor es la joya de la corona. Con un plumaje que parece un error de saturación de Photoshop, el macho presume amarillos, verdes y azules eléctricos. La hembra tiene los mismos colores, pero menos saturados. Epítome del despilfarre tropical, esta especie de apenas 12 centímetros se deja ver y fotografiar verdaderamente cerca en La Florida.
Colibrí cola de raqueta (Ocreatus underwoodii)

El colibrí cola de raqueta habita en zonas cordilleranas de Venezuela, Colombia y Ecuador. La característica más representativa de la especie son las dos plumas largas que terminan en forma de pala de ping-pong. Si bien solo los machos presumen una cola equivalente al doble de su tamaño, tanto machos como hembras presumen plumones blancos en las patas que parecen botas.
Gorrión-montés cabecicastaño (Arremon brunneinucha)

Con su gorra naranja indiscreta y sus plumas remeras con dejos amarillos, el gorrión cabecicastaño habita desde el centro de México hasta el norte de Perú. Tanto más fácil de escuchar que de ver, esta especie se mueve en el espesor del sotobosque. A esta especie, que no presenta dimorfismo sexual, se le conoce como rascador porque pasa el día escarbando la hojarasca en busca de insectos.
Tangara primavera (Anisognathus somptuosus)

Presente en la costa venezolana y en los bosques andinos de Venezuela a Bolivia, la tangara primavera es una de las cerca de 30 especies de tangaras registradas en La Florida. Social y habituada a las parvadas mixtas, la también llamada tangara aliazul no presenta dimorfismo sexual. Tanto hembras como machos pesan alrededor de 50 gramos, algo así como tres cucharadas de azúcar o una barra de granola.
Paloma bigotuda (Zentrygon frenata)

Aunque a primera vista puede pasar por una paloma doméstica, la paloma bigotuda es tanto más esquiva. Aunque ambas especies pertenecen a la misma familia, sus mundos no podrían ser más distintos. Mientras que la paloma doméstica es una especie generalista y urbana, la bigotuda es una especialista del sotobosque. La especie es nativa de los bosques de niebla andinos desde Colombia hasta Argentina.
Mielero verde (Chlorophanes spiza)

El mielero verde tiene un rango de distribución desde el sur de México hasta el sur de Brasil. Tanto el macho como la hembra presumen colores muy brillantes. Eso sí, muy distintos. Mientras que el macho tiene la cabeza negra, el pico amarillo y el resto del cuerpo entre turquesa y azulado, la hembra tiene todo el cuerpo verde limón. De hecho, esta es una de las pocas especies de aves cuyo nombre obedece al color de la hembra.
Tucancito rabirrojo (Aulacorhynchus haematopygus)

Este tucancito, también llamado tucanete culirrojo, habita los bosques andinos de Venezuela, Colombia y Ecuador. Tan ruidoso como experto en el arte del camuflaje, este tucán es uno de los más de veinte que se pueden ver en Colombia. A lo largo del Kilómetro 18, como se llama coloquialmente a la zona donde está La Florida, se pueden ver murales protagonizados por esta especie y otras aves de Colombia.
Perdiz colorada (Odontophorus hyperythrus)

Para los no pajareros esta especie parece menos seductora que un flamenco o una guacamaya, pero es un diamante en bruto. En el mundo de las aves, la perdiz colorada es una aguja en un pajar. Endémica de Colombia, esta gallinácea tímida se deja escuchar más fácil de lo que se deja ver. En La Florida, sin embargo, una familia habituada a las personas se puede fotografiar a unos cuantos metros.
Animales del Caribe: murciélagos, aves y tortugas en Trinidad
Guía práctica para observar aves de Colombia en La Florida
¿Cómo llegar?
Cali, capital del Valle del Cauca, sirve como puerta de entrada para visitar La Florida. La reserva se encuentra a 42 kilómetros del aeropuerto y a 20 kilómetros del centro de la ciudad. El viaje en carretera, en su mayoría asfaltada, toma una hora y media desde el aeropuerto y algo menos de una hora desde la ciudad. El aeropuerto internacional de Cali recibe vuelos directos de Ciudad de México, Madrid, Panamá, Punta Cana, Santiago de Chile y varias ciudades en Colombia y Estados Unidos.
¿Dónde dormir?
Como reserva especializada en observación de aves, La Florida abrió sus puertas al público em noviembre de 2019. En menos de una década, la finca se ha posicionado como un destino integral para ver aves de Colombia en el Valle del Cauca. Además de comederos especializados y perchas pensadas para fotografía de aves, La Florida cuenta con hospedaje. Inauguradas en 2025, cada una de las seis cabañas cuenta con baño privado e internet. El lodge cuenta con la opción de servir desayuno, comida y cena, pero debe reservarse con antelación.
Pajareo y tecnología
La tecnología ha facilitado la identificación de aves con herramientas que abren la puerta a la ciencia ciudadana. El Laboratorio de Ornitología de Cornell lidera este campo con dos herramientas clave. Por un lado, eBird, una plataforma global para registrar avistamientos y monitorear poblaciones. Por otro, Merlin Bird ID, una aplicación que identifica especies mediante fotos, descripciones y grabaciones de audio. Si te interesa aprender más sobre los básicos del pajareo, esta guía de observación de aves para principiantes sirve como punto de partida.

COLUMNISTA
Marck Gutt es escritor, fotógrafo profesional y partidario devoto del turismo sostenible. Dirige el blog Don Viajes, colabora en programas de radio y publica en medios como El Financiero y Esquire. Las montañas son su lugar feliz y el pan dulce es su primer amor. Encuéntralo en Instagram como don.viajes







