Chile acaba de estrenar un otoño que se extenderá hasta el mes de mayo. El país, rico en entornos naturales espectaculares, va ganando en ocres y dorados a medida que el exuberante verano se va disipando. Las temperaturas también se templan y muchos espacios se vacían, por lo que es la época perfecta para disfrutarlo sin aglomeraciones. Su extensión es tan grande que cuenta con paisajes de todo tipo: de un norte más árido o a un sur mucho más boscoso. Si quieres ver Chile pero no sabes dónde elegir entre tanta naturaleza, en este artículo te mostramos dónde viajar en otoño en el país andino.
Qué hacer en Santiago de Chile
La vendimia y los dorados del valle de Colchagua
La región de O’Higgins guarda un tesoro de tonos dorados en otoño: el valle de Colchagua. Chile es un país con una fuerte tradición vitivinícola, y la zona de Colchagua es uno de los lugares con más viñedos del país. En estos meses se celebra la vendimia, la tradicional recogida de la uva para elaborar los vinos.
Colchagua es el epicentro del turismo enológico del país. Los tonos dorados y rojizos que adoptan las parras convierten al paisaje en un lugar especialmente fotogénico a estas alturas del año. Es el lugar perfecto para visitar bodegas, hacer catas y disfrutar con alguna de las festividades tradicionales que se celebran en esta época del año en sus pueblos.
La luz mágica del valle de Elqui

Situado en el norte de Chile, el valle de Elqui es famoso por sus cielos despejados, perfecto para realizar astroturismo. Sus noches se llenan de estrellas y constelaciones, conformando algunos de los cielos más vistosos de toda la región andina. Localidades como Pisco Elqui o Vicuña tienen buenos observatorios astronómicos para disfrutar de las vistas. Además, también es un valle con tradición vinícola, por lo que en esta época del año tiene vendimia y fiestas asociadas a la cosecha de la vid. Los cielos estrellados, la naturaleza tranquila y el vino son tres razones de peso para visitarlo en otoño.
Los bosques de araucarias del Parque Nacional Conguillío
El Parque Nacional Conguillío, situado en la región de La Araucanía, ofrece un verdadero espectáculo natural en otoño. Sus bosque están poblados con milenarias araucarias, un género de conífera de la zona, que contrastan con los colores ocres del resto de árboles del parque en estos meses. Además, el volcán Llaima domina el paisaje junto a las tranquilas aguas del lago Conguillío. El parque cuenta con senderos bien señalizados y diversos miradores. Además, en esta época está mucho menos transitado que en verano.
La Patagonia del Parque Nacional Torres del Paine

La Patagonia chilena es un destino icónico durante todo el año, pero en otoño se tiñe de unos tonos dorados difíciles de encontrar el resto del año. En el Parque Natural Torres del Paine, los bosques ocres se unen a las nieves de los glaciares y a los hielos de los lagos. En esta época la afluencia de visitantes baja y se pueden recorres sus senderos con más tranquilidad. Es el lugar ideal para actividades como el trekking, la observación de fauna y la fotografía natural.
Los paisajes melancólicos del archipiélago de Chiloé
El archipiélago de Chiloé tiene una atmósfera más literaria que el resto, mucho más agrestes. En otoño, sus islas reciben lluvias ligeras y nieblas, dándole un tono íntimo que invita a recorrerlo con calma. En Chiloé se pueden visitar iglesias de madera, declaradas Patrimonio de la Humanidad. También los palafitos de Castro, las casas suspendidas en muelles por encima del agua.
El espectacular Cajón del Maipo, a pocos kilómetros de Santiago

Cajón del Maipo es una escapada de naturaleza ideal para los que se alojan en la capital, Santiago de Chile. Sus montañas y en particular el tranquilo Embalse de Yeso, son ideales para pasearlos con calma y disfrutar de los tonos del paisaje andino. Es un entorno con paisajes más despejados, riachuelos de aguas claras y naturaleza calmada.








