
En el extremo marítimo de Barcelona, custodiado entre el Besòs y el Mediterráneo, SLS Barcelona se erige en una zona en plena ebullición cultural y urbana con la llegada del futuro campus corporativo de Inditex a los pies de las imponentes Tres Xemeneies. Desde este lado del litoral norte, el hotel invita a una experiencia a medio camino entre la sofisticación contemporánea y la calma de una escapada de marcado sabor mediterráneo.
Moxy Barcelona, un hotel de espíritu hedonista
Lujo desde el amanecer
Registrarse en un hotel de noche siempre tiene algo de emocionante y de melancólico. Especialmente si tu habitación cuenta con una pared acristalada abierta al Port Fòrum de Barcelona, cuyo collar de luces titilantes apenas deja intuir el horizonte añil que me espera a la mañana siguiente. Tras unas horas de sueño, el amanecer mediterráneo entra en escena al pulsar un interruptor de diseño junto a la cama. Desde esa primera toma de contacto, el hotel activa una fantasía urbana bastante reconocible: dormir frente al mar, despertar con el rumor del agua y escuchar las gaviotas antes de que la ciudad amanezca del todo. Pues bien, durante unos días, ese estado vital se cristaliza en este resort de lujo abierto al mar barcelonino desde 2024.

En pleno Port Fòrum, convertido cada verano en uno de los grandes escenarios musicales de Barcelona, SLS reivindica la cultura local con vocación internacional en primera línea de mar. El Parc del Fòrum reúne citas como Primavera Sound, que este año se celebra del 4 al 6 de junio, termómetro del pulso hedonista de la ciudad. En esta nueva edición, el hotel vuelve a ser el alojamiento oficial de Primavera Sound con The Headliner Stay, una estancia que acerca el festival al propio hotel gracias a su proximidad a los escenarios, con acceso VIP y una programación propia durante la semana. A pocos minutos a pie, el SLS nos permite vivir el festival sin interrupciones, sin largos traslados y con la garantía de un descanso pleno entre jornada y jornada.
Un spa en conexión con la ciudad saludable
Barcelona ha entendido históricamente el bienestar desde una perspectiva arquitectónica. Mucho antes de que los hoteles hablaran de wellness, el plan Cerdà ya planteaba una ciudad más saludable a partir de elementos esenciales que trascienden la lógica urbanística: la proyección de la luz, la climatización, el agua presente y el sonido ambiente. Esa tradición higienista, nacida como respuesta a una ciudad densa, encuentra hoy una lectura contemporánea en el SLS, que permite replantearse una forma más consciente y responsable de conocer Barcelona.

En ese sentido, el recién inaugurado Halcyon Spa pone esos elementos al servicio de una experiencia sensorial de diseño. El recorrido comienza con un túnel de luz azul y desemboca en una zona termal donde una piscina de inspiración cenote, con lluvia envolvente y una gran pantalla que proyecta paisajes humanos y divinos, propone una manera cinematográfica de habitar el agua. Tras una sesión de inmersión y de suaves contrastes en sus tres saunas, una terapeuta me acompaña a una acogedora cabina individual.
En el interior, me facilitan una carta de tratamientos con propuestas orientadas a la recuperación física y emocional. Elijo The Lift, que emplea tecnología lumínica para reafirmar y redefinir la piel, y después sigo con Ray of Light, que integra masaje, aromaterapia y sonido en una experiencia de rostro y cuerpo. Para quienes llegan después de una larga jornada en el Parc del Fòrum, The Fast & The Fabulous promete luminosidad en 30 minutos y The After Party devuelve frescura sin alargar demasiado el ritual. “Siempre buscamos que cada tratamiento cuente una historia a través de la estimulación de todos los sentidos; en definitiva, una inmersión completa”, resume Pedro Catarino, director del spa.
A mediados de mayo, y en colaboración con Dare Collective, el hotel inauguró The SLS Art Chapters con Light Studies, una exposición de Luis West, artista alemán reconocido por sus esculturas translúcidas en resina, y Camila Fernández, artista multidisciplinar uruguaya afincada en Barcelona. Inspirada en Halcyon Spa y ubicada en el segundo piso del lobby, la muestra utiliza la luz como hilo conductor y transforma el recorrido en una experiencia que cambia con el paso del día.
Como novedad, Halcyon Spa ofrece experiencias privadas para parejas con masaje de 90 minutos en cabina doble, cena dentro del spa y acceso exclusivo durante tres horas y media. También Shine then Dine, una experiencia que combina tratamientos corporales y faciales y culmina con una cena gourmet privada servida en el mismo espacio. En ambos casos, la recompensa acaba sobre la mesa, ya sea en el interior del Halcyon o en el restaurante insignia del hotel.
Gastronomía de alto nivel
Tras esas primeras horas de travesía sensorial, mi acompañante y yo decidimos continuar en Lora, el espacio culinario que rinde culto a la cocina levantina contemporánea a través del inmenso recetario del Líbano, Palestina y el Magreb. Una carta marcada por un sedoso equilibrio de especias, las reminiscencias del fuego y el producto fresco de temporada de Cataluña. En nuestra mesa destacan el calamar a la parrilla con harissa, una lubina con chermoula memorable y un secreto ibérico glaseado con albaricoque de textura impecable. También brillan con luz propia sus entrantes como la berenjena asada a la llama con tahini o el tartar de atún mediterráneo con alioli de Urfa. Desde hace un par de meses, el restaurante amplía su propuesta de fin de semana con After Lora, un formato nocturno que prolonga la cena con sesiones de DJ y performances con reminiscencias de club.

Sin abandonar el ritmo de la noche barcelonina, cerramos el recorrido en Kyara, una de las barras más interesantes de la ciudad. Su carta parte de un imaginario cercano a la alta perfumería, desarrollada en colaboración con la maison francesa Robertet. En el Compounding Room, una suerte de laboratorio de esencias, los cócteles se construyen como acordes aromáticos, con notas procedentes de ingredientes inesperados, destilados propios y técnicas contemporáneas. Su reciente colaboración con Kwānt Mayfair, uno de los nombres destacados de la escena londinense y parte de The World’s 50 Best Bars, revalida una reputación internacional ya consolidada.
Tal vez la lección urbana de Barcelona siga siendo la misma que intuía Cerdà: el bienestar empieza por garantizar condiciones sencillas y decisivas. Aire, luz, agua y un ritmo compatible con el cuerpo. En SLS Barcelona, esa idea se traduce en pequeños rituales frente al mar que conectan por igual con la calma y el hedonismo. Sin duda, una experiencia que, siendo urbana, se aleja de la ruta previsible para mirar la ciudad desde su litoral norte, en plena metamorfosis y por descubrir.







