Por qué sentirte incómodo al viajar puede transformar tu vida, según expertos
Antoni Porowski, Jessica Nabongo y Adrian Ballinger intervienen en el panel “El poder de sentirse incómodo”. Crédito:Noam Galai para Travel + Leisure

Viajar implica mucho más que cambiar de destino. Desde el momento en que hacemos las maletas y dejamos atrás la rutina aparece la incertidumbre. Sentirse incómodo al viajar puede parecer una desventaja, pero para exploradores, atletas y narradores reunidos durante la Cumbre Mundial de Travel + Leisure en Nueva York, esa sensación es precisamente el punto de partida para las experiencias más transformadoras.

«Esa experiencia de pasar de lo conocido a lo desconocido siempre será incómoda», afirmó Kevin West, editor general de Travel + Leisure. «Las transformaciones internas ocurren cuando emprendemos ese viaje físico».

La incomodidad que impulsa el cambio

Para Jessica Nabongo, experta en viajes internacionales y autora, la curiosidad fue el impulso que la llevó a convertirse en 2019 en la primera mujer negra en visitar todos los países del mundo, una hazaña que requirió años de preparación y adaptación constante.

«Más personas han viajado al espacio que quienes han visitado todos los países del planeta», comentó para dimensionar el reto.

Pero incluso alguien con semejante logro llegó a dudar de sí misma. Cuando había recorrido alrededor de 150 países, todavía le faltaban más de 40 y comenzó a cuestionarse si realmente lograría completar la meta.

El momento que cambió su perspectiva ocurrió en un mercado de Mali. Tras escuchar su historia, unos jóvenes le dijeron: «No es por ti, es por nosotros», recordándole que su viaje inspiraba a muchas otras personas.

Con el tiempo entendió el impacto de su historia. Hoy recibe mensajes de personas que aseguran haber tramitado su primer pasaporte o reservado su primer viaje en solitario gracias a su ejemplo.

«Superar mi propia incomodidad permitió que otros también superaran la suya», afirmó.

El presentador Antoni Porowski recordó uno de los momentos más delicados durante la grabación de No Taste Like Home, la serie de National Geographic.

En un episodio junto a Awkwafina, ambos recreaban un platillo surcoreano vinculado con la madre de la actriz, fallecida cuando ella tenía apenas cuatro años. La experiencia despertó emociones profundas y ansiedad.

«Había que acompañarla un poco más», explicó Porowski, quien entendió que, en ocasiones, el papel del anfitrión consiste simplemente en crear un espacio seguro para que la vulnerabilidad pueda expresarse.

El snowboarder olímpico Scotty James también relacionó la incomodidad con el crecimiento. Aunque suma tres medallas olímpicas y once preseas en los X Games, asegura que su mayor aprendizaje ha sido dejar de obsesionarse con el resultado final.

La misma filosofía aplica cuando viaja. Un vuelo perdido o un hotel que no cumple las expectativas pueden convertirse en oportunidades para practicar la paciencia y adaptarse a lo inesperado.

El viaje también ocurre por dentro

Para Adrian Ballinger, fundador de Alpenglow Expeditions y guía que ha escalado el Everest en diez ocasiones, la incertidumbre es parte esencial de cualquier aventura.

Muchos participantes de sus expediciones quieren saber si alcanzarán la cima antes de comenzar, pero él considera que eliminar esa duda le quitaría sentido a la experiencia.

«El resultado no está garantizado. Si buscáramos un éxito del 100 %, perderíamos la esencia de la montaña», explicó.

Otro de los temas que surgió durante la conversación fue el papel de las redes sociales. En una época donde predominan las imágenes perfectas, Jessica Nabongo defendió la importancia de mostrar también los momentos difíciles.

«No ganamos nada ocultando el dolor», señaló.

Aunque suele recibir comentarios sobre lo cuidada que luce su cuenta de Instagram, asegura que lo que más le enorgullece es la honestidad con la que comparte tanto los éxitos como los fracasos, desde perder un vuelo hasta hablar abiertamente del duelo por la muerte de su padre.

Los participantes coincidieron en que la vulnerabilidad no es una debilidad, sino una herramienta para crecer.

Scotty James explicó que trabajar durante años con un psicólogo deportivo transformó no solo su desempeño competitivo, sino también su manera de afrontar los viajes, la presión y la reciente experiencia de convertirse en padre.

Para Kevin West, la conclusión es clara: los mejores viajes no son necesariamente los más cómodos, sino aquellos que nos obligan a cuestionarnos, adaptarnos y descubrir nuevas versiones de nosotros mismos.

«Enfrentarse a la incomodidad y permitirse ser vulnerable es donde nace el poder de una gran historia, porque ahí es donde ocurre el crecimiento y la transformación».