Fernando de Noronha: qué ver y dónde hacer snorkel
buceo con tortuga marina en Brasil. iStock

A unos 320 kilómetros de la costa noreste de Brasil, acantilados cubiertos de vegetación, formaciones volcánicas y playas en forma de media luna emergen de las aguas azules del océano Atlántico. Juntas forman Fernando de Noronha, un archipiélago donde las aguas cálidas y excepcionalmente cristalinas albergan tortugas marinas, tiburones, rayas y cientos de especies de peces.

Mientras los viajeros vuelven la mirada hacia Brasil, Fernando de Noronha ofrece una de las formas más salvajes de descubrir el país.

En 1988, cerca del 70% del archipiélago fue protegido con la creación del Parque Nacional Marino de Fernando de Noronha. Llegar hasta aquí se volvió más sencillo con la incorporación de vuelos directos desde São Paulo, aunque visitar las islas todavía requiere cierta planificación.

El número de visitantes está controlado, el acceso a algunas áreas requiere reservación previa y existen normas estrictas para proteger los arrecifes y regular la interacción de los viajeros con el ecosistema marino.

Estas medidas de conservación han permitido que la vida silvestre continúe prosperando sorprendentemente cerca de la costa. Y basta colocarse unas gafas de snorkel para comprobarlo.

Praia da Atalaia: un acuario natural

Praia da Atalaia es uno de los mejores ejemplos de la riqueza marina de Fernando de Noronha.

Cuando baja la marea, el océano deja al descubierto una piscina natural rodeada de roca volcánica que funciona como un pequeño acuario. En sus aguas poco profundas nadan peces cirujano, sargentos mayores, peces loro, meros y lábridos de Noronha, entre muchas otras especies.

Las morenas y los pulpos pueden aparecer entre las grietas de las rocas, mientras que incluso es posible observar pequeños tiburones desplazándose por la poza.

El agua es tan poco profunda que gran parte de la actividad ocurre apenas unos centímetros debajo de la superficie. Por esta razón, quienes practican snorkel deben utilizar chalecos salvavidas que les permitan mantenerse en posición horizontal y evitar tocar accidentalmente el arrecife.

Baía do Sancho: una de las playas más espectaculares de Brasil

En Baía do Sancho, una franja de arena dorada rodeada de imponentes acantilados cubiertos de vegetación, el paisaje resulta igual de impresionante bajo el agua.

A lo largo de las formaciones rocosas de la bahía crecen diferentes especies de coral, mientras bancos de peces se desplazan sobre el fondo arenoso. Peces cirujano azules, peces doctor, sargentos mayores y otras especies tropicales aparecen entre las rocas.

Parte de la experiencia comienza incluso antes de tocar el agua.

Para llegar a la playa es necesario descender por una estrecha escalera instalada entre una grieta de los acantilados y continuar después hacia la arena. El peculiar acceso hace que la llegada sea casi tan memorable como la sesión de snorkel que espera al final.

Baía dos Porcos: piscinas naturales entre rocas volcánicas

Muy cerca se encuentra Baía dos Porcos, que sustituye la extensa franja de arena de Sancho por una pequeña cala rodeada de oscuras formaciones volcánicas.

Las plataformas rocosas sumergidas y las piscinas naturales crean zonas tranquilas donde se concentran bancos de peces. Entre las especies que pueden observarse aparecen sargentos mayores, peces ardilla y peces loro alimentándose de las algas adheridas a las rocas.

Las condiciones dependen de las mareas, por lo que conviene consultar las restricciones y horarios de acceso antes de planificar una visita.

Más allá del snorkel en Fernando de Noronha

Aunque buena parte de la magia de Fernando de Noronha se encuentra bajo el agua, vale la pena reservar algunas horas para explorar sus senderos.

Si el itinerario solo permite realizar una caminata, una de las opciones más atractivas es la ruta que conecta el mirador de Baía dos Golfinhos con Praia do Sancho.

Desde los miradores, los acantilados se abren hacia el Atlántico y permiten contemplar algunos de los paisajes más reconocibles del archipiélago. Baía dos Golfinhos, además, es conocida por la presencia de delfines que frecuentan las aguas de la zona.

Con piscinas naturales, playas protegidas, senderos entre acantilados y una biodiversidad marina excepcional, Fernando de Noronha demuestra que algunas de las mejores experiencias de Brasil comienzan precisamente donde termina la tierra firme.