
Turku, situada en el suroeste de Finlandia, en la desembocadura del río Aura, es la ciudad más longeva del país y su antigua capital. Sus orígenes se remontan al siglo XIII y todavía hoy alberga vestigios de aquella época remota. Visitarla no solo merece la pena por su larga historia, sino por un entorno natural privilegiado y una vida cultural viva y estimulante.
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El castillo sobre el río Aura
Probablemente, el gran símbolo de Turku sea su castillo. Sus gruesos muros de piedra, pegados al río Aura, comenzaron a levantarse en torno a la década de 1280, cuando Turku se hallaba bajo dominio sueco. Actualmente, alberga un museo que reconstruye parte de la historia de Finlandia. Es el lugar adecuado, ya que fue fortaleza, residencia y escenario de muchas de las escenas de la vida cortesana del país.

En el extremo opuesto del casco histórico de la ciudad se encuentra su catedral, consagrada en 1300 y considerada uno de los monumentos históricos más importantes de toda Finlandia. En este momento está cerrada al público porque se encuentra en medio de una larga y ambiciosa reforma que concluirá en diciembre de 2028.
El río Aura, protagonista de la ciudad
Turku es explica mediante su estrecha relación con el río Aura. El núcleo urbano medieval, verdadero origen de la ciudad, nació alrededor de su desembocadura. Hoy en día, sus orillas funcionan como una suerte de salón al aire libre: las terrazas de los restaurantes, algunos museos y antiguos barcos visitables conforman uno de los espacios más animados de la ciudad. En los aledaños de este barrio está el Aboa Vetus & Ars Nova, un museo que combina arqueología medieval con algunas salas dedicadas al arte contemporáneo.

Los robles que se asoman al Báltico
A solo 12 kilómetros al suroeste de Turku se encuentra Ruissalo, una isla que destaca por sus bosques de robles, senderos, casas de madera y una costa rocosa digna de las más sentimentales novelas románticas. En este entorno se encuentra el Jardín Botánico de la Universidad de Turku. Esta isla es además una de las puertas de entrada al Archipiélago de Turku, formado por miles de islas e islotes. La llamada Archipelago Trail forma un recorrido circular de unos 250 kilómetros conectado mediante puentes y ferris, con pequeños pueblos, faros, bosques y paisajes marítimos.
Los trolls que se enconden en el bosque
Como buena región de origen medieval, Turku tiene una conexión aún visible con la fantasía. Cerca de la ciudad está Naantali, donde puede visitarse Moominworld, un parque temático dedicado a los Mumin, los personajes fantásticos creados por la escritora e ilustradora Tove Jansson. Se trata de criaturas de aspecto parecido a pequeños trols. En el parque puede visitarse su país, con lugares como la casa azul, sus senderos secretos y otros escenarios del universo de la escritora finlandesa. Es el plan perfecto para pasar en familia.
Una ciudad de tradiciones vivas
Turku conserva tradiciones que conectan su pasado medieval con la vida contemporánea. Una de las más singulares es la Declaración de la Paz de Navidad, que se proclama cada 24 de diciembre desde la Antigua Plaza Mayor. Es una ceremonia con siglos de historia que continúa marcando el comienzo de la Navidad en Finlandia. También merece la pena acercarse a Luostarinmäki, el único barrio de casas de madera de Turku que sobrevivió al gran incendio de 1827. Sus edificios permiten conocer cómo era la vida cotidiana de la ciudad antes de la reconstrucción posterior al incendio.
Para descubrir otra Turku, más contemporánea, se puede subir a Kakolanmäki, una colina que albergó durante décadas la antigua prisión de la ciudad y que actualmente se ha transformado en una zona de hoteles, restaurantes, spa y nuevos espacios urbanos.







