
¿Qué sabor de papas comen en Japón? ¿Por qué en Francia hay tantos tipos de mantequilla? ¿Qué snacks solo se consiguen en Corea del Sur? Para algunos viajeros, responder estas preguntas se ha convertido en una razón suficiente para agregar una parada más al itinerario: el supermercado.
Conocida como turismo de supermercado, esta tendencia consiste en visitar tiendas locales durante un viaje para descubrir productos, sabores y hasta costumbres que difícilmente aparecen en una guía turística. Y aunque recorrer pasillos puede parecer una actividad demasiado cotidiana, ahí está precisamente parte de su encanto.
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Una mirada a la vida cotidiana
Entrar a un supermercado es una forma sencilla de observar cómo se vive y se come en un destino. Basta mirar los productos que ocupan más espacio, las frutas de temporada o los alimentos preparados para descubrir pequeñas diferencias culturales.
En Japón, por ejemplo, los estantes están llenos de onigiri, bebidas y dulces de sabores poco comunes fuera del país. Corea del Sur es un paraíso para quienes buscan ramen, snacks y productos de K-beauty, mientras que una visita al supermercado en Francia puede convertirse rápidamente en un recorrido entre quesos, mantequillas, vinos y chocolates.
A diferencia de los mercados o tiendas pensadas para turistas, estos espacios tienen algo particular: forman parte de la rutina de quienes viven ahí.
Souvenirs que sí vas a querer llevar a casa
El turismo de supermercado también tiene otra ventaja: encontrar recuerdos diferentes y generalmente más económicos.
Una salsa que probaste durante el viaje, una lata de conservas, café, chocolates, especias o una bolsa de papas de un sabor que probablemente nunca volverás a encontrar pueden terminar siendo mejores souvenirs que un imán para el refrigerador.
Algunas cadenas incluso se han convertido en pequeñas atracciones para los viajeros. Trader Joe’s en Estados Unidos es famoso por sus productos de temporada y snacks; Don Quijote en Japón es una parada casi obligatoria para buscar dulces, bebidas y productos japoneses; y Monoprix, en Francia, puede resolver desde un antojo hasta los últimos regalos antes de regresar a casa.
El verdadero reto, por supuesto, será lograr que todo quepa en la maleta. Spoiler: ¡Siempre se puede!
Conocer una ciudad más allá de sus atracciones
Más allá de lo que terminemos comprando, recorrer un supermercado permite acercarnos a una parte menos evidente del destino. También sirve para comparar precios, descubrir ingredientes locales y entender un poco mejor qué forma parte de la vida diaria.
Porque viajar no siempre tiene que tratarse de encontrar lo extraordinario. A veces, conocer mejor una ciudad también significa descubrir qué hay en sus pasillos.







