
La casa de perfumería de lujo Le Labo invita a los viajeros a recorrer el mundo a través de los aromas, con una propuesta que permite coleccionar recuerdos olfativos de algunas de sus ciudades favoritas y convertirlos en el souvenir perfecto.
La colección City Exclusives de la marca incluye fragancias creadas para celebrar ciudades populares de todo el mundo, desde Nueva York y Tokio hasta Miami y otros destinos.
¿Se pueden llevar perfumes en el avión?
“La colección City Exclusives de Le Labo se creó para rendir homenaje a las ciudades que amamos en todo el mundo”, señaló la compañía en un comunicado compartido con Travel + Leisure. También explicó que la exclusividad habitual de cada fragancia, disponible únicamente en su ciudad correspondiente, responde a que “algunas cosas hermosas son difíciles de conseguir”.
Las fragancias emblemáticas están disponibles para 19 ciudades de América del Norte, Asia y Europa. Los viajeros pueden adquirirlas en tres presentaciones aptas para el equipaje de mano: una muestra de 1.5 mililitros, un frasco de 15 mililitros (aproximadamente 0.5 onzas) y uno de 50 mililitros (alrededor de 1.7 onzas). También hay presentaciones más grandes, ideales para llevar en el equipaje documentado.
Cada fragancia tiene una personalidad estrechamente vinculada con su destino. En Nueva York, por ejemplo, los viajeros pueden encontrar Tubereuse 40, una creación inspirada en la planta del nardo, con notas de bergamota, mandarina y flor de naranjo. Según Le Labo, esta combinación “te mece hasta llevarte a un estado de intensidad, pureza y dicha”.
Quienes visiten Tokio encontrarán otra fragancia intensa en Gaiac 10, descrita como “un almizcle amaderado, sutil y profundo, que permanece sobre ti y te acompaña durante días y días, noches y noches”. Elaborada a partir de una madera muy dura y rodeada de cuatro notas distintas de almizcle, también presenta matices de cedro e incienso.
París destaca por una fragancia ligeramente más delicada: Vanille 44, que huele a “vainilla disfrazada”, con una “sutil nota ambarina, de incienso, amaderada y sensual que, una vez que entra en contacto con tu suéter de cachemira de primera calidad, libera las mejores notas de vainilla bourbon que hayas experimentado”.
Por su parte, en Berlín, la fresca Cedrat 37 combina los matices cítricos de la cidra con el jengibre, sobre una “base de sensualidad característica de Le Labo, que suele traducirse en maderas, almizcles y una generosa nota de ámbar gris”.
“Si fuera una ciudad, se sentiría como Berlín, con una libertad radiante, alegre y de piel gruesa”, escribió la compañía sobre esta fragancia. “Incluso cuando llueve”.
Le Labo no es la única marca que evoca los viajes a través de los aromas. La casa de perfumería neoyorquina D.S. & Durga recrea la costa de California en su línea Big Sur After Rain, con notas de lluvia costera, brotes de eucalipto, magnolia, brisa del Pacífico, hojas de eucalipto y madera húmeda. Por su parte, marcas islandesas como Fischersund ofrecen fragancias inspiradas en la naturaleza agreste del país.
Incluso establecimientos de lujo como Bulgari Hotels and Resorts permiten a sus huéspedes llevarse un recuerdo de sus vacaciones en forma de una fragancia exclusiva. Un ejemplo es Eau Parfumée Thé Impérial, que combina “extracto natural de té negro con vibrantes cítricos italianos”.







