Esta hacienda henequenera es un viaje al pasado colonial de Yucatán

En Yucatán, el tiempo parece correr diferente, sin prisas ni arrebatos. Entre caminos de vegetación y vestigios de piedra, las antiguas haciendas henequenera se alzan como testigos de siglos de historia. Popularizadas por su papel en el procesamiento de la fibra de henequén entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XX, han encontrado una nueva vida en el mundo de la hospitalidad. Hoy se revelan como una de las formas más auténticas de visitar el destino. En estas espacios marcados por la arquitectura colonial, naturaleza y diseño contemporáneo conviven en equilibrio para brindar experiencias que reflejen la esencia de la región.

Un poco de historia

Cercanas a Mérida, la capital yucateca, estas haciendas se remontan al siglo XVIII como importantes complejos agrícolas e industriales durante la época de esplendor colonial de la región. Más allá de sus funciones productivas, también eran casas de campo a donde los hacendados se trasladaban para supervisar la producción y pasar temporadas fuera de la ciudad, mientras que sus residencias principales se encontraban en el centro histórico de Mérida y, más adelante, en el icónico Paseo de Montejo. Muchas de estas antiguas propiedades urbanas también sobreviven hasta hoy y han sido transformadas en hoteles boutique que conservan el esplendor arquitectónico de la época.

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La notoriedad de estas haciendas viene de la explotación del henequén, una planta de agave nativa de Yucatán y conocida como soskil en maya, que se convirtió en el Oro Verde de México. Esta se usaba para producir una fibra casi indestructible útil en la elaboración de cuerdas y cordelería. Y si bien los mayas fueron pioneros en su tratamiento, no fue hasta la llegada de los españoles que se comercializó y mecanizó su procesamiento.

Con el tiempo, las fibras sintéticas reemplazaron al henequén en el mundo textil y estas construcciones cesaron sus operaciones para convertirse en casas de descanso para sus dueños. Ahora, envueltas en serenos paisajes selváticos, muchas han sido reconstruidas con el propósito de preservar su legado colonial y transformadas en sofisticadas propuestas hoteleras.

Hacienda Xcanatún: un confort auténtico

Hacienda Xcanatún, Angsana Heritage Collection, se posiciona como uno de los mejores ejemplos de esta transformación. Ideal para viajeros sibaritas y aficionados a la historia y cultura, esta hacienda del siglo XVIII, ubicada a 25 minutos del centro de Mérida, es un santuario de lujo donde la historia se habita de primera mano entre la tierra, la ciudad y el mar. Cada uno de sus espacios dialoga con la selva y respetan la traza original, y, con detalles modernos, conjugan el carácter de una época lejana con una más familiar. Aquí, la privacidad, el diseño y la conexión con el entorno son los protagonistas.

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La historia que trae consigo se traduce en una experiencia en donde cada detalle está pensado para conectar con su entorno. Todas sus estancias, interiores y exteriores, son pequeñas piezas de una narrativa desbordante de identidad: desde recorridos por sus jardines y antiguas casas de máquinas, hasta experiencias gastronómicas que reinterpretan la cocina yucateca. La hacienda también invita a huir del bullicio citadino con caminatas entre su vegetación exuberante, escuchar el murmullo del agua, tomar una clase de yoga en sus jardines y pausar en sus rincones silenciosos, donde el tiempo se desacelera.

La experiencia Xcanatún

La Hacienda Xcanatún, Angsana Heritage Collection, ofrece 18 suites dentro del casco histórico y 36 más recientes con un diseño contemporáneo; todas con materiales locales como chukum, el henequén y macramé.

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Por otro lado, la propuesta gastronómica se convierte en una extensión del territorio con ingredientes de origen regional, técnicas tradicionales y una narrativa culinaria que reinterpreta la cocina yucateca. Encontrarás desde experiencias del campo a la mesa hasta banquetes personalizados y clases de cocina inmersivas que te invitarán a conectar con la esencia del lugar.

Casa de Piedra, su restaurante icónico, fusiona elegantemente la rica herencia del pasado con los emocionantes sabores del presente. Reconocido en la escena culinaria de Mérida, no puedes perderte su cochinita pibil, servida cada semana, y demás platillos innovadores que te llevarán por un viaje sensorial en el tiempo.

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Un reset natural

El nuevo pabellón de Angsana Spa, ubicado sobre un estanque en el corazón de la hacienda, es ideal para reconectar con lo verdaderamente esencial en un espacio dedicado al descanso, la relajación y rejuvenecimiento. Este spa ofrece tratamientos personalizados inspirados en tradiciones ancestrales que transportan a los huéspedes a un estado de paz profunda.

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En Hacienda Xcanatún, el lujo no se trata de excesos, sino de la posibilidad de poder viajar y mirar a través del tiempo con una mirada sensible e integral. Entre historia, naturaleza y hospitalidad, esta antigua hacienda henequenera es un punto de encuentro para quienes ven en el pasado una forma de transformar las experiencias del presente. Hospedarse aquí es dormir bajo el mismo cielo estrellado que los antiguos mayas; es una invitación a descubrir Yucatán desde su lado más auténtico y profundo.