
Hay restaurantes que uno visita por curiosidad y termina recordando como parte esencial del viaje. En Ciudad de México, donde cada barrio ofrece nuevas mesas por descubrir, algunos lugares destacan porque concentran algo difícil de replicar: buena comida, música, historia y una energía que hace que la noche avance sin que uno se dé cuenta.

Eso es lo que ocurre en La Bodeguita del Medio, que volvió a abrir sus puertas en la colonia Roma con una propuesta renovada que conserva su espíritu caribeño, pero con una mirada contemporánea. El espacio recupera el ambiente festivo que siempre lo caracterizó y lo combina con una cocina más afinada y una barra que apuesta por reinterpretar los clásicos.
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La nueva etapa del restaurante está encabezada por el chef Gus Viedma, quien revisita la tradición cubana con técnicas actuales. El proyecto también suma la colaboración del chef Andrés Madrigal, mientras que la coctelería se desarrolla bajo la asesoría de la bartender Eli Martínez. “Queríamos que la experiencia se sintiera completa, no solo en la cocina sino también en la barra y el ambiente”, comenta Catarina Branquinho. “Que todo dialogue de forma natural”. El resultado es una experiencia donde cocina, barra y música se conectan de manera orgánica.
La noche suele comenzar en la mesa. Las croquetas de jamón ibérico abren el apetito y revelan el puente cultural entre España y el Caribe, mientras que platos como el pollo cubano con arroz, frijoles y plátano maduro muestran el lado más reconfortante del menú. “Hay una intención muy clara de mantener esos sabores reconocibles pero con una ejecución más cuidada”, añade Branquinho. En la barra, el mojito sigue siendo el gesto obligado de la casa, acompañado por versiones contemporáneas como el mojito ahumado con mezcal.
Pero cuando cae la noche, el restaurante revela otra dimensión. Cada día de la semana tiene un ritmo distinto. Los lunes están dedicados al mojito, con noches centradas en la coctelería y en distintas interpretaciones del clásico cubano. Los miércoles la música toma el control con clases de salsa, que poco a poco transforman el salón en una pista de baile abierta a cualquiera que quiera sumarse. “Ese momento en el que la gente se levanta a bailar es clave. Ahí es donde el lugar realmente cobra vida”, explica.

Los jueves, en cambio, la atmósfera se vuelve más relajada con sesiones de vinilo, donde DJs invitados marcan el ritmo de la velada. El fin de semana, la energía se intensifica con música en vivo y un ambiente más festivo, una de las razones por las que el lugar se ha convertido en un punto popular para bailar salsa en la ciudad, con música y ambiente que evocan el espíritu cubano original.





Con la capital mexicana preparándose para recibir a miles de visitantes rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026, lugares como La Bodeguita del Medio ofrecen exactamente lo que muchos viajeros buscan: espacios animados donde gastronomía, música y vida nocturna conviven sin esfuerzo. “Al final, se trata de crear un lugar al que siempre quieras volver”, concluye Branquinho.







