Cayo Ambergris: la isla caribeña donde jubilarse frente al mar es más accesible de lo que parece
Los carros de golf pasan junto a casas coloridas en San Pedro, Cayo Ambergris, Belice. Crédito:Alessandra Amodio/Travel + Leisure en Español

Cayo Ambergris, en Belice, es uno de los destinos insulares más consolidados del Caribe y una opción cada vez más atractiva para quienes buscan jubilarse frente al mar. Ofrece comodidades modernas, una comunidad mayoritariamente angloparlante y una historia rica que explica su encanto actual. En pocas palabras, es un lugar donde conviven una vida urbana activa y el acceso inmediato a la naturaleza.

Además, figura entre las islas caribeñas más asequibles para vivir, según International Living.

La isla se encuentra al sur de la península de Yucatán y junto a la Barrera de Coral de Belice, lo que convierte al buceo y al esnórquel en parte de la rutina diaria. San Pedro, su único núcleo urbano, pasó de ser un tranquilo pueblo pesquero a un animado centro comercial con cerca de 20.000 habitantes. Hoy combina resorts de lujo, propiedades frente al mar y hoteles boutique.

A pesar de su popularidad creciente, Cayo Ambergris mantiene costos moderados en comparación con otros destinos caribeños. Cuenta con infraestructura bien desarrollada, transporte confiable en taxi acuático o carritos de golf, y un pequeño aeropuerto con vuelos frecuentes al continente.

De acuerdo con International Living, una pareja puede vivir cómodamente con un presupuesto mensual de entre 2.950 y 3.150 dólares, alquiler incluido, mientras que los propietarios suelen gastar alrededor de 2.000 dólares al mes.

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Alessandra Amodio/Travel + Leisure en Español

Peces de colores nadan a través de un arrecife en Cayo Ambergris.

Eso sí, para los estándares locales, el costo de vida es elevado. La vivienda representa el mayor gasto, y muchas de las mejores oportunidades de alquiler o compra aún se consiguen por recomendación directa, según Live and Invest Overseas. La movilidad también forma parte del estilo de vida: la mayoría de los residentes se desplaza en bicicleta o carrito de golf.

Al instalarse, muchos optan por muebles hechos a medida por artesanos locales, elaborados con maderas beliceñas como la caoba, a precios similares a los de Estados Unidos. En cuanto a la alimentación, los productos locales ayudan a mantener el presupuesto bajo control. El pescado fresco se vende directamente en el muelle por unos 3,50 dólares la libra, y la comida callejera ronda los 5 dólares. Una pareja puede gastar alrededor de 400 dólares al mes en comestibles, o incluso menos si prioriza productos de temporada y marcas locales.

La atención médica está disponible en la isla, con consultas que suelen costar entre 20 y 30 dólares, y muchos médicos cuentan con formación internacional. Para estudios más complejos, es necesario viajar a Ciudad de Belice.

Más allá de Cayo Ambergris, Belice ofrece un abanico de experiencias que van desde sitios arqueológicos mayas hasta la Barrera de Coral de Belice —Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO—, además de hoteles todo incluido y paisajes naturales que invitan a explorar.