
Viajar en tren tiene algo inevitablemente romántico: el movimiento constante, un paisaje que avanza sin prisas y la posibilidad de mirar por la ventana mientras alguien más se encarga del trayecto. En los meses fríos, cuando el invierno invita a planes más pausados, subir a un tren clásico se convierte en el antídoto perfecto contra el aburrimiento estacional.
Esa experiencia cobra vida a bordo del Nickel Plate Express, un tren histórico que organiza paseos temáticos en vagones de pasajeros del Ferrocarril de Santa Fe, de la década de 1950, desde su base a las afueras de Indianápolis, Indiana. El viaje prioriza el confort: chocolate caliente de cortesía, cócteles disponibles, libros, conversaciones largas y la oportunidad de dejar que el paisaje marque el ritmo.
Winter Park Express, el tren que te lleva a esquiar
Durante febrero, el Nickel Plate Express suma experiencias especiales, incluida una excursión romántica de dos horas por San Valentín con tablas de charcutería para compartir y cócteles seleccionados. También hay funciones de comedias románticas, maratones temáticos como Gilmore Girls y noches de trivia inspiradas en los años 80, todo mientras el tren recorre el paisaje invernal.
Las entradas para las noches de trivia parten desde 55 dólares e incluyen una caja de charcutería, con bebidas temáticas y opciones sin alcohol disponibles para comprar.
Otra propuesta destacada del Nickel Plate Express es la serie “Lectura y Paseo de Invierno”, con boletos desde 15 dólares en algunas fechas de viernes y sábado. Cada recorrido dura dos horas y permite adquirir bebidas y refrigerios a bordo. Para quienes buscan silencio total, el vagón Gaylor Coach funciona como espacio tranquilo exclusivo para mayores de 18 años.
Hice un viaje en tren en Canadá y esta fue mi experiencia
Con la llegada de la primavera, la experiencia se transforma con el Easter Express, un paseo familiar con historia y actividades temáticas. Y cuando sube la temperatura, los viajeros más aventureros pueden cambiar el vagón por recorridos de 11 kilómetros en bicicletas de pedales adaptadas para circular sobre las vías del tren.
A pocos kilómetros al norte de Indianápolis se encuentra Noblesville, una ciudad con tiendas de antigüedades, boutiques independientes y una plaza histórica. Es buen plan hacer una parada para comer en un restaurante local, probar algo dulce en la heladería Alexander’s On The Square o tomar una clase de arte antes de seguir hacia Indianápolis, considerada una de las escapadas de fin de semana más atractivas desde Chicago.
Y para quienes quieren seguir explorando el encanto ferroviario, hay más rutas escénicas para el invierno: desde subir al tren de cremallera de Pikes Peak en Colorado para ver las montañas, hasta experiencias temáticas como el Polar Express o trayectos que conectan con algunos de los mercados navideños más emblemáticos de Europa.







