
Cuando escuché hablar al señor Mario Castro sobre Cabo Pulmo, en el FIC de Los Cabos, el año pasado, justo antes de la presentación del documental “El Pulmo”, algo se me quedó dando vueltas. No era solo un nombre ni un paisaje bonito: era la manera en que hablaba de un lugar que parecía desafiar todo lo que solemos escuchar sobre la destrucción de los oceános.
Cabo Pulmo no es un arrecife cualquiera. Es uno de los arrecifes de coral más importantes de México, hogar de una diversidad de especies que hoy resulta casi un acto de resistencia. Además, es un área natural protegida y ha sido reconocida como Patrimonio Natural Mundial por la UNESCO, uno de los mayores logros en la conservación de los océanos. Y por si eso fuera poco, es la única zona de arrecife de coral duro en todo el Golfo de California.
La importancia de Cabo Pulmo en México
Cabo Pulmo es un arrecife de coral duro que se extiende a lo largo de la costa oriental de Baja California Sur. Tiene más de 20 mil años de antigüedad, lo cual ya lo coloca en una categoría casi mítica si pensamos en lo frágiles que suelen ser estos ecosistemas. No es grande en extensión si lo comparamos con otros arrecifes del mundo, pero su valor ecológico es enorme.
Lo extraordinario de Cabo Pulmo no es solo que exista, sino que se haya recuperado. A principios de los años noventa, el arrecife estaba severamente degradado: la biomasa de peces era baja, muchas especies habían desaparecido y el equilibrio del ecosistema estaba roto. Tras la creación del Parque Nacional y la prohibición de la pesca, ocurrió algo poco común: el arrecife respondió

Pascal van de Vendel | Unsplash
En poco más de una década, la biomasa marina registró un aumento de hasta 460 % en la biomasa de peces, uno de los mayores documentados a nivel mundial, convirtiéndose en uno de los ejemplos más claros de recuperación marina exitosa en el mundo.
Hoy, Cabo Pulmo es hogar de grandes cardúmenes y pargos, tiburones toro, martillo y ballena. Rayas, tortugas marinas y una compleja comunidad de corales, esponjas y moluscos.
Es un ecosistema completo, donde los grandes depredadores regresaron, señal inequívoca de que la cadena trófica volvió a funcionar. En términos simples: el mar volvió a estar sano.
Además, su ubicación en el Golfo de California —una de las regiones marinas más biodiversas del planeta— hace que Cabo Pulmo funcione como refugio, semillero y punto de dispersión para muchas especies. Lo que ocurre ahí no se queda ahí: impacta a otras zonas del golfo.
Mario Castro: un pilar fundamental para la conservación de Cabo Pulmo
Mario Castro es uno de los pioneros comunitarios en la preservación de Cabo Pulmo. Ex pescador y habitante histórico de la zona, fue testigo directo del deterioro del arrecife provocado por la sobrepesca. A mediados de los años noventa, junto con otras familias de la comunidad, impulsó un cambio radical: suspender la actividad pesquera para permitir la recuperación del ecosistema. Esta decisión derivó en la declaratoria de Cabo Pulmo como Parque Nacional en 1995 y sentó las bases de uno de los procesos de restauración marina más exitosos documentados a nivel mundial.
Entre la conservación y la presión del desarrollo turístico
A pesar de su valor ecológico y de su estatus de protección, Cabo Pulmo no ha estado exento de amenazas. En distintos momentos, han surgido intentos por impulsar desarrollos turísticos e inmobiliarios que buscan rebasar los límites establecidos para la conservación del arrecife. Este tipo de proyectos resulta particularmente riesgoso en una zona tan frágil: el aumento en la demanda de agua, la alteración del suelo y los escurrimientos asociados a la construcción representan una amenaza directa tanto para el ecosistema marino como para el manto acuífero de la región. En un lugar donde la recuperación fue posible gracias a la restricción de actividades humanas, expandir el desarrollo no solo es contradictorio, sino potencialmente devastador.
Cabo Pulmo es uno de esos sitios que recuerdan por qué el mar importa. No solo por su belleza evidente, sino por todo lo que sostiene bajo la superficie: vida, equilibrio y una historia de recuperación que hoy es referente para los océanos de México. Cuidarlo es reconocer que existen lugares irrepetibles, donde la naturaleza todavía tiene algo que decirnos. Y Cabo Pulmo, con su arrecife vivo y su mar lleno, es uno de ellos.







