
En pleno centro de Sevilla, en el barrio del Arenal, a un paso del Guadalquivir y con vistas a la catedral y su Giralda, Casa Inquieta abre sus puertas esta primavera a la gastronomía, el ocio, la cultura y el flamenco. La emblemática casa del S.XIX de la calle Zaragoza, que fuera La Taberna del Alabardero, renace con un nuevo concepto: conservar la autenticidad de la Sevilla de antes, pero con una mirada contemporánea. «Una propuesta pensada no sólo para el visitante, sino para el sevillano conocedor y amante de la cultura local más genuina», nos dicen sus responsables.
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Casa Inquieta, añaden, «aspira a celebrar la Sevilla con solera y arraigo; la del buen comer, la vida de barra, las charlas que se alargan y de las que surge el arte de la forma más natural». Una apuesta que va mucho más allá de lo gastronómico o lo turístico para convertirse en una experiencia inmersiva, con la vocación de hacer que el sevillano sienta esta casa como suya, que la recomiende y que la viva: “La Sevilla de siempre, como nunca”, es su improvisado eslogan.
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El mustiespacio de cinco plantas incluye restaurante, barras de tapas, coctelería, salones para eventos, tablao y hasta hotel. «El proyecto de interiorismo de Casa Inquieta nace del respeto por la historia y la vocación de dar nueva vida a una vivienda sevillana cargada de memoria», explican los responsables del proyecto. Así, la intervención parte de una premisa clara: conservar y poner en valor los elementos originales (puertas, zócalos, escaleras, galerías, cerrajería, azulejos, viguería, mesas, mobiliario de época y carpinterías) para que el alma de la casa siga presente. Todo distribuido en hasta cinco plantas totalmente renovadas y actualizadas respetando el carácter de la época. Sin duda, una experiencia muy sevillana… en el corazón de Sevilla.







