Descubre Frías, la villa medieval de Burgos colgada sobre la roca 

Si buscas un lugar donde la historia, la arquitectura y la naturaleza se encuentren en perfecta armonía, Frías es tu destino ideal. Esta villa medieval, pequeña pero sorprendente, ofrece una experiencia única: calles empedradas que desafían la gravedad, casas colgantes sobre la roca y un patrimonio histórico que se siente vivo en cada esquina.

Un castillo con vistas al Ebro

El símbolo más emblemático de Frías es su castillo, construido en el siglo X sobre un cerro rocoso. Desde sus almenas se aprecia una vista panorámica que abarca el río Ebro y los valles de los alrededores, lo que explica su valor estratégico en épocas de conflicto.

Junto al castillo, el Puente Medieval de Frías conecta el casco antiguo con la carretera principal, mostrando la habilidad arquitectónica de la época y ofreciendo una estampa que parece sacada de un cuento.

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vista panorámica de Frías / iStock: vector99

Calles empedradas y casas colgantes

Pasear por Frías es adentrarse en un entramado de calles estrechas y empedradas, flanqueadas por casas colgantes que desafían la gravedad. Estas viviendas, con sus balcones de madera y fachadas de piedra, reflejan la esencia de la arquitectura medieval y la adaptación del pueblo a un terreno escarpado. No es raro que los visitantes queden fascinados por la sensación de estar caminando por un lugar detenido en el tiempo, donde cada rincón invita a fotografiar y admirar.

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iStock: vector99

Historia, cultura y gastronomía

Frías también destaca por su rica historia y patrimonio religioso. La Iglesia de San Vicente Mártir, con su mezcla de estilos románico y gótico, contiene retablos y obras de arte que cuentan la devoción y la vida espiritual de sus habitantes a lo largo de los siglos. Además, el municipio conserva restos de murallas y torres defensivas que refuerzan su carácter de villa fortificada.

Más allá de su historia, Frías ofrece experiencias culturales y gastronómicas únicas. Sus pequeñas tabernas y restaurantes sirven platos tradicionales burgaleses, como el cordero lechal o las morcillas, acompañados del inconfundible vino de la región. Además, el pueblo organiza eventos medievales y festivales que permiten al visitante sumergirse en la tradición local.

Visitar Frías es descubrir un enclave singular donde la historia se siente viva. La combinación de paisaje, arquitectura y cultura hace de esta villa medieval un lugar imprescindible para quienes buscan belleza, autenticidad y un viaje al corazón de Burgos. Colgada sobre la roca y protegida por siglos de historia, Frías espera a quienes deseen explorar sus secretos y dejarse sorprender por su encanto atemporal.