
En medio de ese escenario se encuentra Monasterio, A Belmond Hotel, Cusco, un antiguo monasterio del siglo XVI transformado en hotel que funciona como puerta de entrada a la riqueza cultural de la ciudad. Ubicado a solo unas cuadras de la Plaza de Armas, el hotel ocupa un monumento nacional restaurado que conserva gran parte de su arquitectura original y alberga una importante colección de arte de la Escuela Cusqueña. Desde el primer momento, la experiencia se siente profundamente ligada al destino y a la historia que define a Cusco.

Dormir dentro de un monumento histórico
Las 117 habitaciones y suites mantienen el espíritu del antiguo seminario jesuita que alguna vez ocupó el edificio. Ninguna habitación es igual a otra y muchas incorporan sistemas de oxígeno pensados para facilitar la adaptación a la altitud de la ciudad.

La propiedad conserva patios coloniales, techos altos, obras religiosas y rincones que invitan a descubrir distintas capas de la historia de la región. Más que un hotel tradicional, Monasterio se siente como una extensión del propio centro histórico.

Una forma distinta de descubrir Cusco
Hospedarse aquí también permite explorar la ciudad desde otra perspectiva. El hotel organiza experiencias enfocadas en la cultura local, desde recorridos por iglesias históricas hasta cenas privadas en antiguos conventos y visitas al barrio artesanal de San Blas.

Además de Machu Picchu y el Valle Sagrado, Cusco ofrece una escena cultural vibrante donde conviven mercados, galerías, cocina peruana contemporánea y tradiciones andinas que siguen presentes en la vida cotidiana. Monasterio aprovecha esa ubicación privilegiada para acercar al viajero a la esencia de la ciudad.

Gastronomía y tradición peruana
La experiencia culinaria también refleja esa conexión con el destino. En Oqre, las recetas regionales peruanas toman protagonismo con una visión contemporánea, mientras que El Tupay combina cocina clásica con noches de ópera en vivo tres veces por semana.

En el Lobby Bar, de estilo colonial, los cócteles peruanos como el pisco sour o el coca sour acompañan las tardes en uno de los espacios más emblemáticos de la propiedad.

El punto de partida ideal para Perú
Cusco sigue siendo uno de los destinos más fascinantes de Sudamérica, no solo por su cercanía con Machu Picchu, sino por la capacidad de mezclar pasado y presente de manera natural. Y en ese contexto, Monasterio logra algo poco común: convertir la estancia en parte esencial del viaje.







