
San Valentín invita a planear una escapada romántica por España, pero más allá de las capitales clásicas y los hoteles de siempre, existen destinos menos obvios que combinan intimidad, paisaje y experiencias memorables. Si buscas sorprender con un viaje diferente el 14 de febrero, estas cinco propuestas ofrecen naturaleza, patrimonio, gastronomía y alojamiento con encanto sin caer en los tópicos habituales.
San Valentín 2024: por qué se celebra el 14 de febrero
Valderrobres y la comarca del Matarraña (Teruel): la Toscana secreta de Aragón
El Matarraña es uno de esos territorios que enamoran sin hacer ruido. Valderrobres, con su castillo-palacio y su casco histórico de piedra dorada, ofrece un escenario perfecto para una escapada romántica en febrero. Pasear por el puente medieval al atardecer, recorrer las callejuelas silenciosas y cenar en un restaurante de cocina de proximidad convierte el plan en una experiencia íntima.

La comarca cuenta además con hoteles boutique instalados en antiguas masías, muchos con spa o vistas abiertas al paisaje ondulado. En los alrededores, pueblos como Calaceite o La Fresneda mantienen un encanto rural sofisticado, ideal para parejas que buscan desconexión sin renunciar a la comodidad.
Comillas y la costa occidental de Cantabria: modernismo frente al Cantábrico
Comillas suele asociarse al verano, pero fuera de temporada revela una atmósfera serena y elegante. El Capricho de Gaudí, el Palacio de Sobrellano y el antiguo seminario pontificio aportan un aire cultural poco habitual en pequeñas villas costeras.

En San Valentín, el plan puede incluir un paseo por la playa casi desierta, una visita cultural y una cena con producto del mar en un restaurante con vistas al Cantábrico. Desde aquí es fácil explorar Santillana del Mar o las cuevas de El Soplao. Es una escapada romántica por España pensada para quienes combinan arte, arquitectura y paisajes atlánticos.
La Axarquía (Málaga): pueblos blancos y clima suave en invierno
Más allá de la Costa del Sol convencional, la comarca de la Axarquía es una alternativa perfecta para un San Valentín soleado sin salir de la península. Frigiliana, considerada uno de los pueblos más bonitos de Andalucía, ofrece calles encaladas, macetas coloridas y vistas al Mediterráneo.

La cercanía del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama permite organizar rutas suaves entre montañas, mientras que Nerja aporta cuevas monumentales y miradores espectaculares. El clima templado de febrero es un valor añadido para quienes quieren huir del frío sin viajar lejos. La gastronomía local, con pescados, ajoblanco o vinos dulces, completa la experiencia.
Sigüenza (Guadalajara): historia y alojamiento en un castillo
A poco más de una hora de Madrid, Sigüenza es una escapada ideal para parejas que buscan patrimonio y comodidad. Su catedral fortaleza, las calles empedradas y la Plaza Mayor crean un entorno monumental que invita a pasear sin prisas.
Vacaciones caninas: los mejores hoteles para ir con perro en España
Uno de los grandes atractivos es la posibilidad de alojarse en el Parador instalado en el castillo medieval, lo que aporta un componente escenográfico muy atractivo para San Valentín. En los alrededores, el Parque Natural del Barranco del Río Dulce ofrece rutas sencillas en plena naturaleza. Es un destino que combina historia, gastronomía castellana y un punto de exclusividad.
Isla de La Graciosa (Canarias): aislamiento romántico en pleno Atlántico
Para quienes desean una escapada radicalmente distinta, La Graciosa —frente a Lanzarote— ofrece un entorno casi virgen. Sin carreteras asfaltadas y con playas de arena dorada prácticamente desiertas en invierno, es un refugio ideal para desconectar.

El acceso en ferry desde Órzola añade un pequeño componente de aventura. Una vez allí, se pueden recorrer en bicicleta los caminos de tierra, disfrutar de calas como Playa de las Conchas y cenar pescado fresco en el pequeño núcleo de Caleta de Sebo. El clima suave convierte febrero en un momento excelente para visitarla. Es una escapada romántica diferente, pensada para quienes priorizan naturaleza, silencio y horizonte infinito.







