
Tabarca, en las costas de Alicante, está considerada la isla habitada más pequeña de España. Unas 50 personas viven todo el año en este bello enclave mediterráneo al que se suele llegar en ferry desde alguno de sus puertos más cercanos: el de Santa Pola es el más próximo, con trayectos de unos 25 minutos, y el de Alicante es el más grande, con viajes que van de rondan la hora de duración.
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Los residentes habituales de la isla han comenzado los trámites para depender en menor medida del Ayuntamiento de Alicante, la institución que se hace cargo de la isla. La Asociación Tabarca Isla Plana, que está detrás de la iniciativa, quiere convertir a la isla en Entidad Local Menor, una figura administrativa que no supone la independencia política plena del Consistorio alicantino, pero que serviría para resolver algunos trámites básicos para facilitar la rutina diaria de la isla sin pasar por la lenta burocracia institucional.
La asociación vecinal lleva más de una década reclamando mejoras en la isla. Entre sus quejas están las deficiencias en el transporte marítimo (esencial para la vida en Tabarca), el mantenimiento del patrimonio, la atención sanitaria, la limpieza y otros servicios esenciales. Los miembros de la asociación denuncian la poca atención que la isla recibe cuando llega el invierno, momento en que se vacía de los numerosos visitantes que llegan en la temporada estival. Para ellos, Tabarca funciona como un escaparate turístico, pero no como un lugar habitable todo el año.
La dependencia del barco
Según los vecinos, uno de los grandes problemas para la rutina de la isla es el aislamiento. La necesidad del transporte en barco hace que cualquier temporal aísle a sus habitantes de gestiones como visitas médicas, desplazamientos o compras de suministros. El servicio deficiente sufre aún más con la llegada del turismo veraniego. Aunque gran parte de la economía de la isla sobrevive gracias a la afluencia de visitantes, su volumen tensiona sus servicios, saturándolos. En los meses de verano se generan acumulaciones de residuos y desgaste de unas infraestructuras ya están muy mermadas.

La posibilidad de transformarse en una Entidad Local Menor, además de agilizar trámites, conllevaría una Junta Vecinal para Tabarca, además de un alcalde pedáneo. Las responsabilidades en la isla se reparten entre tres instituciones: el Ayuntamiento de Alicante, la Generalitat Valenciana y el Gobierno de España. En ocasiones, las funciones de cada organismo son difíciles de distinguir y la burocracia para solventar problemáticas sencillas se eterniza.
La figura administrativa daría margen a Tabarca para gestionar servicios como la limpieza o el mantenimiento. Por último, también facilitaría el trámite de subvenciones de la Diputación y de fondos europeos sin tener que pasar por los despachos del Ayuntamiento alicantino. El Consistorio se ha defendido alegando que la isla sí que recibe la atención que necesita.
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Un patrimonio que necesita mantenimiento
Tabarca no solo cuenta con un lugar privilegiado en el mar Mediterráneo desde el que disfrutar de sus playas. En la isla hay murallas y edificaciones construidas durante el reinado de Carlos III, tiempo en el que fue fortificada. Dicho patrimonio, además de sus antiguas calles empedradas donde está documentada la presencia de piratas, necesita un cuidado y un mantenimiento constante y difícil de conservar ante la presión turística. De hecho, sus habitantes denuncian el deterioro preocupante de algunas zonas de la pedanía.







