
Jessica Nabongo ha estado en todos los países del mundo. Ha recorrido ciudades donde no hablaba el idioma, ha llegado sola a lugares que la mayoría de los viajeros nunca visita y ha construido una trayectoria que la ha convertido en una de las voces más respetadas de los viajes a nivel mundial. Y cuando le preguntaron cuál era su único consejo más importante para las mujeres que viajan solas, su respuesta no fue una aplicación, una guía de destinos ni una estrategia para hacer la maleta, sino algo más fundamental y, quizá, más radical.
“Confía en tu intuición”, dijo.
El consejo parece sencillo, pero Nabongo ve algo más profundo detrás de él. Para ella, la intuición no es una sensación vaga. Puede ser un mecanismo de supervivencia, especialmente para las mujeres a quienes se les ha enseñado a ignorar sus instintos para ser educadas, complacientes o agradables.
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Años de viajes le han enseñado que la seguridad no siempre depende de tener cada detalle planeado. A veces, se trata de reconocer cuándo una situación ha cambiado y darte permiso para reaccionar.
“Escuchar tus instintos puede ser una parte importante para mantenerte segura”, dijo. “Si tu instinto te dice que abandones una situación, hazlo. Si algo te parece extraño en una persona, un vecindario o un plan, tómate en serio esa sensación”.
Además de la intuición, Nabongo suele recurrir a dos recursos que considera invaluables: los guías locales y la amabilidad de los desconocidos. Ninguno sustituye al buen juicio, pero ambos pueden abrir puertas que son más difíciles de atravesar en solitario.
“Un buen guía local hace mucho más que mostrarte los alrededores. Puede ofrecerte contexto, encargarse de la logística y servir como un amortiguador social en situaciones en las que, de otro modo, una mujer que viaja sola podría atraer atención no deseada”, dijo.
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Después de visitar 195 países, Nabongo señaló que se ha encontrado repetidamente con personas dispuestas a echarle una mano. “La mayoría de las personas quiere ayudar”, dijo.
Para las mujeres que viajan solas, también recomienda dos señales físicas que pueden facilitar la orientación en un destino nuevo. En ciudades donde no hablas el idioma, sugiere llevar un periódico local. Para quienes te rodean, esto crea la impresión de que puedes leer el idioma, lo que podría hacer que pases menos desapercibida como turista. Su segundo consejo es caminar con la cabeza en alto, porque la seguridad en uno mismo funciona como elemento disuasorio.
“Una mujer que se mueve por un lugar como si perteneciera allí, que establece contacto visual y ocupa espacio, proyecta una imagen muy diferente a la de alguien que parece insegura o perdida”, dijo. El objetivo no es llamar la atención, agregó, sino recorrer lugares desconocidos con la convicción de que tienes todo el derecho de estar allí.







