El festival L.E.V. de Gijón celebra 20 años apostando por el arte audiovisual rompedor e inclasificable

Música que recorre los estilos tan variados como impredecibles, actuaciones en vivo e instalaciones confluyen este fin de semana en Gijón, una vez más, para imbuirse en las obras de los artistas más desacomplejados del panorama nacional e internacional. En este 20 aniversario, el L.E.V. vuelve a desplegar las actuaciones y exposiciones por toda la ciudad, aunque el cuartel general es el recinto de La Laboral y su acústica inigualable. 

A lo largo de estos 20 años, en este festival siempre ha estado presente la voluntad de abrir un espacio para proyectos difícilmente clasificables, propuestas que se sitúan entre distintas etiquetas y que encuentran aquí́ un lugar donde poder mostrarse en condiciones optimas. Al mismo tiempo, ha sido clave la forma de compartirlas con el público, poniendo en valor la experiencia en directo, la fisicidad y la sinergia entre imagen y sonido, en un contexto muy marcado por la idea de laboratorio y por la exploración constante de nuevas herramientas digitales, tendencias y formas de creación. 

Ese impulso ha hecho que el festival se mantenga atento tanto a proyectos pioneros como a voces emergentes, abrazando mutaciones e hibridaciones dentro de la creación contemporánea, y construyendo desde Asturias, desde la periferia, una mirada amplia, ecléctica y conectada con lo que ocurre a nivel internacional. Siempre desde una escala humana, con cercanía al público, y entendiendo el festival como algo vivo que ha crecido de forma orgánica: ampliando espacios, actividades y formas de relación, pero sin perder su esencia. 

Hoy, pese a los cambios en la manera de comunicarnos y de experimentar este tipo de propuestas, L.E.V. sigue situándose en ese mismo lugar inicial, aunque evolucionado: un espacio de exploración, encuentro y experimentación que continua expandiéndose sin perder su escala ni su carácter cercano. 

Un cumpleaños por todo lo alto

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«Este año presentamos una programación especialmente solida, que combina la presencia de figuras clave en la trayectoria del festival con una clara apuesta por los estrenos y las nuevas escenas», cuentan los directores y fundadores del festival, Cristina de Silva y Nacho de la Vega.

Así, artistas como Alva Noto o μ-Zis, referentes de la electrónica, forman ya parte de la historia de L.E.V. Al mismo tiempo, la colaboración con diversas embajadas culturales ha facilitado la incorporación de propuestas innovadoras procedentes de la escena asiática actual, con estrenos de nombres tan destacados como Ryoichi Kurokawa, Meuko! Meuko! o Tacit Group. En esta misma línea se suma Corin, artista australiano-filipina que presentará su trabajo más reciente: un paisaje sonoro y visual que nos acercará sistemas armónicos y rítmicos inspirados en la tradición del folclore filipino. 

Destaca igualmente la propuesta de Catnapp, que encaja a la perfección con el espíritu del L.E.V. por su puesta en escena tan contemporánea, su carácter lúdico y desenfadado y su potente presencia en el escenario. Y si Catnapp encarna la fuerza del festival, Enrique del Castillo y su ingenioso Umbráfono representa la faceta más experimental de L.E.V. como laboratorio: la exploración sobre las posibilidades de la creación contemporánea, la creatividad, la importancia de la práctica en vivo… 

En cuanto a la escena local, la presencia de Sara Muñiz también encarna una de las inquietudes del L.E.V., como es el diálogo con el territorio en una creación en sintonía con el espacio que nos rodea. La compositora gijonesa presentará en el festival su último proyecto, adaptado además al entorno del Jardín Botánico Atlántico: una exploración sonora en la que la música es capaz de generar un hábitat orgánico. 

Instalaciones

Por lo que respecta a las instalaciones, sin duda la πTon del dúo Cod.Act es uno de los estrenos más apasionantes. «Con una premisa aparentemente sencilla creemos que es un proyecto intrigante que hace partícipe al público de esa comunión entre movimiento y sonido», explican los directores del festival. Por su parte, la artista francesa Anne Horel nos acerca a las nuevas coordenadas de creación vinculadas al uso de la inteligencia artificial. Su proyecto, concebido específicamente para la Capilla de San Esteban del Mar, ha sido desarrollado íntegramente con IA, pero de una manera consciente y sostenible, entendiendo esta herramienta como una prolongación de su proceso artístico, y con una estrategia que busca abordar de manera positiva la desazón del mundo contemporáneo. Esta videoinstalación supone además la incorporación de un espacio nuevo, el barrio de Natahoyo, al circuito urbano del LEV, y refuerza la voluntad de los organizadores por convertir la ciudad en escenario, deslocalizando la oferta cultural con una programación de actividades gratuitas distribuidas en diversos enclaves urbanos. 

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Para cerrar, hay dos nombres especialmente interesantes. Por un lado, Jlin, por su forma de trabajar la electrónica: parte del footwork de Chicago, pero lo abre hacia otros lenguajes y referencias muy diversas, algo que se identifica mucho con el L.E.V. Por otro, Abul Mogard, que es una de las voces más singulares de la electrónica contemporánea . Su actuación en el Teatro de la Laboral, con la acústica del espacio, va a ser una experiencia especialmente inmersiva, casi física, de esas que hacen levitar.