
El crucero ya no es solo sinónimo de vacaciones tranquilas en el mar. En los últimos años, el sector ha ido ampliando su propuesta hacia experiencias mucho más especializadas, con los cruceros de expedición como uno de los segmentos con mayor crecimiento.
Aunque el crucero representa todavía un porcentaje pequeño del turismo global (2,7 %), su evolución es constante. Entre 2019 y 2025, el número de pasajeros pasó de 29,6 a 37,2 millones, y las proyecciones apuntan a los 42 millones en 2028, según datos del State of the Cruise Industry Report.
Dentro de ese crecimiento, los cruceros de expedición son los que más destacan. Destinos como la Antártida, el Ártico y las Galápagos han aumentado su demanda más de un 20 % en el último año, impulsados por viajeros que buscan algo más que el trayecto: quieren experiencias más cercanas al entorno.
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Viajar más allá del itinerario
Antarctica Cruises, agencia especializada en expediciones en la Antártida, el Ártico y la Patagonia, señala que este tipo de viajes atrae a un perfil cada vez más diverso.
Ya no se trata solo de observar paisajes remotos, sino de entenderlos. Por eso, muchas expediciones incluyen actividades como seguimiento de fauna marina, talleres científicos o participación en proyectos de investigación a bordo.
También ha cambiado el perfil del viajero. Las familias están dejando atrás los cruceros temáticos más tradicionales para apostar por propuestas educativas, mientras que adultos entre 46 y 60 años se animan a experiencias más activas como kayak o caminatas en nieve.
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El viaje en solitario también ha crecido en los últimos años, aunque con altibajos. En 2024 alcanzó el 12 % de los pasajeros, pero en 2025 bajó al 7 %. Aun así, se mantiene una tendencia clara: más mujeres viajan solas, especialmente en rangos de edad entre los 40 y 60 años.
El comportamiento del viajero español
En el caso de España, el crecimiento de los cruceros de expedición también viene acompañado de hábitos muy concretos.
Los viajeros españoles siguen prefiriendo viajar acompañados, ya sea en pareja o en grupos pequeños de amigos. El viaje en solitario sigue siendo minoritario en comparación con otros mercados.
También destaca la forma de planificar: mientras en otros países las reservas pueden hacerse con hasta año y medio de antelación, en España lo habitual es decidir entre 6 y 9 meses antes del viaje.
La edad media ronda los 52 años y los itinerarios preferidos suelen ser de entre 7 y 10 días. Además, el idioma es un factor importante: muchos viajeros priorizan salidas con información en español o servicios de traducción a bordo.
Un sector en transformación
El crecimiento de los cruceros de expedición refleja un cambio más amplio en la forma de viajar. Ya no se trata únicamente del destino, sino de cómo se vive el trayecto.
El Mediterráneo sigue siendo la ruta más popular, pero el interés por lugares extremos como la Antártida o el Ártico confirma una tendencia clara: cada vez más viajeros buscan experiencias fuera de lo habitual, aunque eso implique ir un poco más lejos de lo cómodo.







