
La reciente consolidación de la línea aérea directa entre Badajoz y Barcelona supone un nuevo capítulo turístico en la ciudad extremeña. La nueva ruta garantiza varias frecuencias semanales, ya que está incluida dentro de las obligaciones de servicio público, impulsando el turismo extremeño. Badajoz lleva un tiempo buscando posicionarse entre los destinos más atractivos de la zona oeste de la península, pujando con Cáceres, Mérida o Salamanca.
Escapadas: el llamativo castillo emplazado en una montaña a menos de una hora de Badajoz
La noticia llega en un momento de crecimiento para el aeropuerto pacense, que en los últimos años ha incrementado notablemente el número de pasajeros gracias a las conexiones con Madrid y Barcelona. La ciudad, tradicionalmente apartada de las rutas turísticas españolas, está consiguiendo hacerse un hueco entre aquellas que resultan atractivas por su mezcla entre patrimonio, gastronomía y pausa.
Una ciudad marcada por la frontera
La situación geográfica de Badajoz marca el día a día de la ciudad. Situada a pocos kilómetros de Portugal, es un crisol de culturas, repleta de herencias árabes, plazas señoriales e influencia del país vecino. Su gran símbolo es la Alcazaba, una de las fortificaciones de origen árabe más extensas de Europa. Sus almenas son un balcón con vistas privilegiadas al casco urbano y al río Guadiana. Un paseo por el recinto permite comprender la importancia estratégica de Badajoz en el pasado, concretamente durante la Edad Media.
Cerca de la Alcazaba está la Plaza Alta, uno de los enclaves más fotografiados de la ciudad. Es un ejemplo vivo de las antiguas plazas señoriales, con sobrios soportales y fachas cuidadosamente decoradas. Su ambiente, más bien tranquilo, contrasta con el de otras ciudades, mucho más bulliciosas. Entre las fortalezas de Badajoz está su ambiente calmado, muy atractivo para aislarse del ritmo de vida frenético de las grandes ciudades.

El Guadiana y los espacios verdes
Badajoz no se comprende sin el río Guadiana. Sus riberas tienen zonas peatonales y carriles bici rodeados de vegetación. Otro de los iconos de Badajoz, el Puente de Palmas, lo cruza desde la época medieval. Su silueta, a la hora de la atardecer, forma una estampa especialmente agradable junto a las terrazas y los espacios verdes que rodean el río.
Gastronomía extremeña
En Badajoz se puede degustar una de las gastronomías más potentes de España. Productos como el jamón ibérico de bellota, las migas extremeñas, la torta del Casar o los vinos de la Ribera del Guadiana son verdaderas joyas culinarias. Un plan infalible es el tapeo en el casco histórico, con una oferta de restauración cada vez mayor y una vida nocturna más desarrollada.
Qué ver cerca de Badajoz
Uno de los puntos fuertes de Badajoz es su ubicación estratégica para explorar otros lugares de interés en Extremadura. A poco más de media hora se encuentra Olivenza, una localidad fronteriza con una fuerte herencia portuguesa visible en su arquitectura y gastronomía.
También resulta fácil organizar excursiones a Mérida, cuyo conjunto arqueológico romano está declarado Patrimonio de la Humanidad. El Teatro Romano y el Templo de Diana convierten la ciudad en uno de los grandes destinos culturales del país.

Hacia el norte, localidades como Alburquerque destacan por su castillo medieval y sus paisajes de dehesa, uno de los ecosistemas más característicos de Extremadura.







