
A pocos minutos de Machu Picchu, pero lejos de la sensación turística que suele rodear a uno de los sitios más visitados del mundo, Inkaterra Machu Picchu Pueblo Hotel propone una experiencia completamente distinta en Perú.

Fue construido como un pequeño pueblo andino dentro del bosque nuboso. El hotel se extiende entre senderos de piedra, terrazas, cascadas y jardines donde habitan cientos de especies de aves y orquídeas nativas. La propiedad ocupa más de cinco hectáreas y alberga 311 especies registradas de aves, además de la colección más grande de orquídeas nativas en su hábitat natural, con 372 especies identificadas.

Mucho más que una parada para Machu Picchu
Para muchos viajeros, Aguas Calientes funciona únicamente como el punto previo a la visita de Machu Picchu. Sin embargo, Inkaterra cambia por completo esa percepción. El hotel invita a permanecer más tiempo y descubrir el valor ecológico y cultural de esta región del Perú.

Las casitas de adobe blanco, distribuidas entre vegetación exuberante, buscan integrarse al paisaje a través de materiales locales, chimeneas, textiles andinos y espacios abiertos hacia el bosque.

Naturaleza, bienestar y tradición andina
El bienestar aquí nace de la conexión con el entorno. El UNU Spa desarrolla tratamientos inspirados en tradiciones andinas y utiliza productos naturales elaborados a partir de extractos botánicos locales. Entre masajes, terapias con hojas de coca, sauna andino y rituales enfocados en la relajación, el spa complementa (y mejora) la experiencia inmersiva del hotel.

Las actividades incluidas también acercan al viajero a la biodiversidad de la zona. Hay caminatas por senderos de orquídeas, recorridos de observación de aves y paseos nocturnos por el bosque que permiten descubrir otra cara de Machu Picchu, una más silenciosa y natural.
Perú también se descubre a través de sus sabores
La experiencia gastronómica retoma ingredientes y recetas peruanas desde una perspectiva contemporánea. Tanto Café Inkaterra como el restaurante principal integran productos locales y propuestas inspiradas en la cocina andina.

Además, detalles como el tea time diario y la cocktail hour incluida refuerzan esa sensación de refugio escondido entre montañas y vegetación tropical.

Una forma distinta de vivir Machu Picchu
En un destino donde la mayoría de los itinerarios avanzan rápido, Inkaterra Machu Picchu Pueblo Hotel apuesta por lo contrario: descubrir el valor de permanecer. Entre niebla, sonidos del bosque, naturaleza y senderos rodeados de orquídeas, el hotel demuestra que el viaje a Machu Picchu puede comenzar mucho antes de llegar a la ciudadela inca.







