
En Cabarete hay tantas palmeras como tablas de surf. Libres o acondicionadas para el kitesurf o windsurf, la costa norte de República Dominicana siempre está repleta de puntos coloridos que no sólo alegran el paisaje visual, sino también el sensorial. Incluso de lejos se puede percibir la emoción que viven las personas navegando las majestuosas olas del Océano Atlántico.
Las playas de este país caribeño son el destino predilecto para quienes se olvidan momentáneamente del mundo cuando se deslizan entre las curvas superficiales del agua salada. No por nada es conocida como la capital de los deportes acuáticos. Pero en tierra firme, se transforma en un paraíso para los amantes de la vida vacacional por sus entornos tropicales, restauración wellness, gastronomía distintiva y noches bohemias.
Elegirlo como tu destino de verano nunca será una mala idea, sin importar qué tan buenas sean tus habilidades para mantenerte de pie sobre una plataforma flotante en un mar inquieto.

La meca del surf
Gracias a sus brisas constantes y oleaje moderado, desde el inicio de los tiempos este municipio dominicano se ha consolidado como un referente global para deportes impulsados por el viento. El surf, kitesurf y windsurf comparten pistas en playas de la costa norte dominicana, como Playa Encuentro (considerada la meca del surf), Kite Beach o la bahía de Cabarete.
Por ello, ha sido sede de importantes competencias y eventos internacionales donde los reyes de las olas demuestran cada vez que, si el plan es surfear, el destino es Cabarete.

La vida uva bombom
Afortunadamente, aquellos que no son atletas ni aventureros acuáticos no están excluidos de esta experiencia caribeña. Cabarete tiene mucho que ofrecer fuera del agua sin perder su íntima relación con el océano, pues este marca el ritmo de la vida durante todo el año.
El itinerario turístico también comprende gastronomía, naturaleza y bienestar, una combinación que deja una huella bohemia hasta en las almas más estructuradas. Los visitantes pueden disfrutar platillos locales, identificables por el sofrito aromático con que tratan plátanos, tubérculos, carnes guisadas, arroz y habichuelas, logrando sabores intensos. Y en las noches, la carta de bebidas se apodera de las mesas para ofrecer mamajuana, santo libre, coco loco y muchos más mientras suena merengue, bachata y dembow por todos lados.
Mientras tanto, las experiencias holísticas se concentran en los spas acondicionados de manera artificial, o en puntos completamente orgánicos. Ya sea en una cabina de lujo donde se aplican las herramientas wellness más sofisticadas, o en las profundidades de la vegetación, los refugios de República Dominicana dedicados al bienestar integran sostenibilidad y cultura en cada etapa del proceso.







