Sin contar islas soberanas, Panamá ocupa un lugar en la lista de los cinco países más pequeños del continente americano. Cuando se trata de observación de aves, sin embargo, este destino es enorme. Pese a su extensión territorial, Panamá alberga más de mil especies de aves. Pertenecer al club de menos de 20 países que presumen este título no es poca cosa, pero hacerlo con un espacio tan acotado es todavía más impresionante.
Gracias a sus dimensiones y a su geografía, en Panamá no hace falta recorrer miles de kilómetros para saltar de un ecosistema a otro. De hecho, unas cuantas horas al volante bastan para ir del Caribe al Pacífico y transitar de los humedales a los bosques nubosos. Además, la ubicación del país lo convierte en el límite austral para muchas especies del norte y boreal para muchas del sur. ¡Gajes de ser el ombligo de las Américas!
Águilas harpías, quetzales resplandecientes y colibríes de Talamanca son algunas de las especies presentes en Panamá. Aquí, sin necesidad de milagros, un día basta para ver cientos de aves. Ubicadas en las provincias de Colón, Chiriquí y Panamá, estas reservas ofrecen experiencias memorables de pajareo. En conjunto, forman un itinerario ideal para los devotos de la ornitología. Por separado, funcionan como complemento para cualquier viaje.


Rainforest Discovery Center: fauna del bosque tropical en Gamboa
Ubicada en la provincia de Colón, Panamá Rainforest Discovery Center es una de las reservas naturales más aclamadas del país. Por un lado, suma al corredor biológico encabezado por el parque nacional Soberanía. Por otro, colinda con Pipeline Road, un sitio consagrado para pajarear. En este camino de tierra, construido en los 40 para mantener un oleoducto, es donde más especies de aves se han registrado en Panamá en un solo día.
30 kilómetros separan a la capital de los bosques tropicales húmedos de la localidad de Gamboa. El viaje, que toma alrededor de una hora, sigue la ruta del canal. Rainforest Discovery Center abre a las siete de la mañana. Para visitar no hace falta reserva, pero madrugar no es mala idea. La primera hora del día es la mejor para subir a la torre de observación. Los más de 30 metros de altura de la estructura vienen bien para buscar dacnis y cotingas.
Rainforest Discovery Center cuenta con una red de senderos que, si bien se queda corta para caminatas largas, se prueba inagotable para buscar aves. Con los ojos bien abiertos y algo de paciencia, estos caminos revelan la presencia de trepatroncos y tordos hormigueros. La reserva también tiene un centro de visitantes que funciona como jardín de colibríes. Este lugar suele ser el mejor, además, para probar suerte con momotos y saltarines.
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Comederos en Las Nubes: observación de aves en Cerro Azul
Las montañas más altas de Panamá se encuentran en el occidente del país, pero no muy lejos de la capital, el oriente resguarda un sistema montañoso importante. Se trata de los Altos de Chagres, una zona con alturas que rondan los 850 metros sobre el nivel del mar. Ahí, donde la brisa marina cede terreno al bosque nuboso, una reserva pequeña se presenta como el lugar ideal para ver momotos, carpinteros y saltarines.
Comederos en Las Nubes descansa en Cerro Azul, uno de los puntos más altos en la provincia de Panamá. Esta reserva privada, 45 kilómetros al noreste de la ciudad, es uno de los mejores sitios en el país no solo para ver, sino también para fotografiar aves. Inaugurado en septiembre de 2025, el proyecto presume un registro de alrededor de 80 especies. Además, ofrece accesos adaptados para personas con movilidad reducida.
Comederos en Las Nubes está abierto al público, pero es necesario hacer reserva previa. Las visitas se dividen en dos partes. La primera es un recorrido guiado que empieza a las siete de la mañana en punto. Solo entonces, en compañía de un guía, se pueden ver especies esquivas como el sotorrey rufiblanco y el hormiguero collarejo. Después, el jardín de colibríes sorprende a las visitas también con mieleros, eufonias y tanagras.


Birding Paradise: pajareo en las montañas de Chiriquí
En términos de observación de aves, cada provincia panameña ofrece algo distinto. Eso sí, cuando se trata de endémicas regionales, la provincia de Chiriquí acapara la atención. Atravesados por la Cordillera Central, también conocida como cordillera de Talamanca, los distritos de Boquerón, Boquete, Dolega, Renacimiento y Tierras Altas cobijan más de 20 especies que solo están presentes en el occidente panameño y el sur costarricense.
La ciudad de Boquete, 46 kilómetros al norte del aeropuerto nacional de David, sirve como base para explorar los bosques de Chiriquí. Sin ir demasiado lejos, se pueden ver lo mismo quetzales que pinchaflores pizarrosos. Uno de los secretos mejor guardados de la región, sin embargo, está en Paraíso. A cambio de serpentear una hora por caminos serranos, la reserva Birding Paradise sorprende a las visitas con cientos de especies de aves.
Encabezado por el pajarero local Mishael Rivera, el proyecto familiar es una joya. En un espacio verdaderamente pequeño, Birding Paradise ha registrado más de 400 especies. La cantidad de aves que se pueden ver aquí, como en casi todos lados, depende de la época del año, el clima y la suerte. Dicho esto, la reserva es conocida por especies como el azulillo sietecolores, el saltarín cuellinaranja y el carpintero oliváceo.
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Guía práctica para viajar a Panamá
¿Cómo llegar?
Ciudad de Panamá cuenta con uno de los aeropuertos mejor conectados de Latinoamérica. Junto con Copa Airlines, la aerolínea bandera de Panamá, diferentes aerolíneas extranjeras ofrecen vuelos directos a la capital. El aeropuerto internacional Tocumen es la principal puerta de entrada al país y la base que sirve al oriente panameño. El aeropuerto de David, en Chiriquí, cuneta con vuelos domésticos a los dos aeropuertos de Ciudad de Panamá.
¿Cuándo visitar Panamá para hacer observación de aves?
En Panamá, las temperaturas y la cantidad de horas de luz al día se mantienen estables todo el año. En términos de clima, el cambio más notorio es la lluvia. En la vertiente del Pacífico, la temporada seca es entre diciembre y mayo. En la vertiente del Caribe, en cambio, llueve más y de forma menos predecible. La mejor temporada para hacer observación de aves depende de las especies que se buscan. Para ver aves residentes, la temporada seca es mejor.
Traslados y logística
Para visitar reservas como estas hace falta rentar coche o contratar servicios de transportación turística, idealmente con guía. En Birding Paradise y Comederos en Las Nubes la actividad se concentra en un sitio pequeño y los proyectos tienen guías propios. En Panamá Rainforest Discovery Center, en cambio, la diferencia entre visitar a solas o acompañado de un guía experto local suele ser la diferencia entre ver decenas o cientos de aves.

Columnista
Marck Gutt es escritor, fotógrafo profesional y partidario devoto del turismo sostenible. Dirige el blog Don Viajes, colabora en programas de radio y publica en medios como El Financiero y Esquire. Las montañas son su lugar feliz y el pan dulce es su primer amor. Encuéntralo en Instagram como don.viajes








