
En ocasiones el tiempo apremia y un aeropuerto puede resultar un lugar hostil para llegar con puntualidad a un avión. Largas colas, indicaciones poco acertadas o maletas perdidas son habituales en prácticamente cualquier viaje, por lo que conviene estar preparados. Además, es habitual padecer algo de estrés al enfrentarse a vuelos oceánicos (incluso a vuelos de cualquier tipo) si se hace por primera vez.
Este es el aeropuerto más familiar del mundo
Si quieres ganar tiempo y poder afrontar tus vuelos con tranquilidad, en este artículo te damos cinco consejos muy sencillos que te ayudarán. Una pequeña advertencia antes de leerlos: como siempre, lo mejor es una buena planificación para evitar imprevistos.
Diplomado en controles de seguridad
Parece una reacción casi instintiva: al llegar al control de seguridad nos ponemos tensos como si por error cayese alguna sustancia prohibida en nuestra maleta y nos fuéramos a quedar en el calabozo del aeropuerto. Sin embargo, fuera de estos miedos algo absurdos, hay costumbres sencillas que agilizan mucho este trámite.
En primer lugar, lo más recomendable es haber pasado este filtro una hora antes del despegue. Así tendremos tiempo para afrontar cualquier imprevisto y situarnos en las puestas de embarque en los aeropuertos más grandes. Hay dos reglas fundamentales cuando llegamos a los escáneres: llevar los aparatos electrónicos en una bolsa de fácil acceso y no transportar líquidos en envases que superen los 100 mililitros. Hilando más fino, conviene llevar calzado que no sea difícil de quitar y pocos accesorios metálicos que piten en el arco.
Si no te importa madrugar, vuela temprano
Las temporadas altas suelen saturar los espacios de los aeropuertos. Seguro que has estado haciendo largas colas para facturar o en los controles de seguridad porque los pasajeros se multiplican y el personal llega justo para atender a todo el mundo.

Algunos estudios recomiendan contratar vuelos que salgan en las primeras horas del día. Los despegues suelen salir con mayor puntualidad porque a esa hora el aeropuerto aún está comenzando su actividad. Estos vuelos aún no sufren los retrasos que pueden irse acumulando a lo largo de la jornada y los aviones están esperando aparcados en el sitio para su primer servicio del día.
No perder la calma
Por desgracia, las cancelaciones o los retrasos en vuelos con escala son incidentes que pueden ocurrir, sobre todo si eres un viajero habitual. En estos casos conviene ser práctico, intentar conseguir información y llegar hasta donde uno pueda. En ocasiones, se adelanta más con una llamada a la aerolínea que yendo a sus mostradores de atención al viajero, que pueden estar saturados. En estos casos también es providencial guardar todo tipo de recibos, incluso hacer fotografías si ayudan en la reclamación pertinente. Según cuál haya sido el motivo del retraso o la cancelación, el pasajero tiene derecho a comidas, hospedaje, compensaciones económicas o cambios de transporte.
Otras veces somos nosotros los que hemos tenido algún contratiempo y llegamos realmente justos a coger nuestro vuelo. En estos casos hay que intentar mantener la cabeza fría: si no nos orientamos en el aeropuerto o necesitamos algún tipo de indicación lo que más ayuda es preguntar al personal para dar los pasos adecuados sin perder tiempo. Cada minuto cuenta.
Atajos que siempre vienen bien
Actualmente, las aerolíneas disponen de carriles preferentes para entrar en el avión. Si quieres ser el primero en acomodarte en tu asiento sin tener que esperar demasiado pueden ser una opción perfecta para ti. Además, si eres un viajero habitual ya sabrás que las maletas pequeñas y el equipaje de mano son buenos aliados para ahorrarse facturaciones innecesarias y papeleos engorrosos. Todos los sabemos: hay escapadas de fin de semana que no necesitan una maleta king size.
Las espaldas bien cubiertas
Los seguros de asistencia al viajero son la mejor opción para llegar pronto a todas partes y evitar distracciones. Los viajes, a veces, no salen como esperamos, por lo que es recomendable apoyarnos con este tipo de servicios. En concreto, las temporadas altas, cuando más pasajeros hay, lo que conlleva más probabilidades de contratiempo, son las más recomendables para contratarlos.







