Recorrer los castillos del valle del Loira es una de esas rutas que permiten combinar patrimonio, paisajes y pueblos históricos en un mismo viaje. La concentración de châteaux es extraordinaria: más de un centenar se reparten por el Loira y sus afluentes, en un territorio declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Para conocerlos sin convertir el viaje en una sucesión de visitas, una buena opción es plantear un itinerario de varios días que avance de este a oeste. La ruta que proponemos comienza en Blois, continúa hacia Chambord y Cheverny, se dirige después a Amboise y Chenonceau y termina en los alrededores de Tours, Villandry y Azay-le-Rideau.
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Primera parada: Blois y el gigantesco Chambord
Blois es un buen punto de partida. Su castillo se encuentra en pleno centro urbano y fue escenario de numerosos episodios de la historia de Francia. Su arquitectura es especialmente interesante porque reúne estilos correspondientes a diferentes épocas.

Desde Blois se puede continuar hacia Chambord, a unos 15 kilómetros. Es uno de los grandes iconos del valle y probablemente el castillo más espectacular por sus dimensiones. Francisco I ordenó construirlo en el siglo XVI y su silueta combina elementos medievales con las novedades arquitectónicas del Renacimiento. Uno de sus elementos más famosos es la escalera de doble hélice, atribuida tradicionalmente a la inspiración de Leonardo da Vinci. El castillo se encuentra además dentro de un enorme dominio forestal, por lo que conviene reservar tiempo para recorrer sus jardines y alrededores.
Cheverny, el castillo que inspiró a Tintín
A pocos kilómetros de Chambord aparece Cheverny, una parada diferente. Frente a la monumentalidad de Chambord, este château destaca por sus interiores perfectamente conservados y por su aspecto residencial. Se trata de una fortaleza muy relacionada con la cultura popular: Hergé se inspiró en Cheverny para crear el castillo de Moulinsart, la residencia del capitán Haddock en las aventuras de Tintín.
Amboise y el último hogar de Leonardo da Vinci
El siguiente destino es Amboise, junto al Loira. Su castillo real domina la localidad desde una posición elevada y ofrece una de las panorámicas más bonitas sobre el río. Aquí merece la pena dedicar tiempo no solo al Castillo Real de Amboise, sino también al Clos Lucé, situado a poca distancia. Esta antigua residencia acogió a Leonardo da Vinci durante sus últimos años y actualmente permite conocer su relación con Francia y algunas de sus ideas e inventos.

Amboise constituye además una buena base para explorar esta parte del valle. De hecho, una ruta ciclista oficial de 45 kilómetros conecta Amboise con Chenonceau y el Clos Lucé, atravesando algunos de los paisajes de la región.
Chenonceau, el castillo sobre el río
Desde Amboise, el itinerario continúa hacia Chenonceau, uno de los castillos más singulares del Loira. Su característica más reconocible es su ubicación sobre el río Cher: parte del edificio se levanta literalmente sobre el agua. Conocido como el «castillo de las damas» por el importante papel que tuvieron varias mujeres en su construcción y transformación, Chenonceau combina arquitectura, jardines y paisaje fluvial. Es uno de los lugares que más claramente explica por qué esta región se ha convertido en uno de los grandes destinos patrimoniales de Francia.
Chaumont-sur-Loire, jardines frente al río
Para añadir una parada menos previsible al recorrido, conviene desviarse hacia Chaumont-sur-Loire. Su castillo domina el río desde una posición elevada y es especialmente conocido por sus jardines y por el Festival Internacional de Jardines, que cada año transforma parte de la finca en un espacio dedicado al paisajismo contemporáneo.
Villandry: otro castillo donde los jardines son protagonistas

La ruta continúa hacia Villandry, cerca de Tours. El edificio renacentista es interesante, pero aquí el gran atractivo se encuentra en el exterior: sus jardines ornamentales y hortícolas están organizados geométricamente y forman uno de los conjuntos paisajísticos más reconocibles del valle. La visita puede combinarse con un recorrido a pie o en bicicleta por los alrededores. El itinerario oficial del GR3 entre Villandry y Azay-le-Rideau tiene unos 13 kilómetros y permite enlazar ambos castillos atravesando el paisaje del Loira.
Azay-le-Rideau, un castillo reflejado en el agua
La última gran parada puede ser Azay-le-Rideau, construido sobre una isla del río Indre. Su combinación de torres, fachadas renacentistas y agua alrededor del edificio lo convierte en uno de los castillos más fotogénicos del recorrido. A diferencia de los grandes complejos de Chambord o Chenonceau, Azay-le-Rideau tiene una escala más contenida y resulta especialmente atractivo por su integración en el paisaje.








