
Viajar para comer en un restaurante específico, dormir en un hotel que llevamos meses guardando en Instagram o ver en persona ese lugar que apareció alguna vez en una película. Las razones para elegir un destino son muchas y, ahora, hay una más que comienza a ganar terreno: viajar para cuidarnos.
La tendencia tiene nombre: glowmads, una combinación de glow y nomads que describe a los viajeros que incorporan tratamientos de belleza, productos locales y experiencias de bienestar a sus vacaciones. Tanto, que para algunos pueden convertirse en la razón principal para comprar un boleto de avión.
De acuerdo con las tendencias de viaje de Skyscanner para 2026, la belleza está comenzando a ocupar un lugar importante en nuestros itinerarios. Y no hablamos únicamente de llenar la maleta con productos de skincare imposibles de encontrar en casa. También de reservar tratamientos, visitar spas o descubrir rituales de cuidado que forman parte de la cultura del destino.
Así, el turismo de belleza y bienestar nos está llevando desde las clínicas dermatológicas de Seúl hasta los hammams de Marrakech. Estos son algunos de los destinos para entender por qué.

Seúl, Corea del Sur: skincare directamente de la fuente
Si alguna vez has terminado con diez productos nuevos en el carrito después de ver una rutina de K-beauty en TikTok, probablemente Seúl no necesite demasiada presentación.
La capital de Corea del Sur se ha convertido en uno de los grandes destinos mundiales del cuidado de la piel. Aquí no solo es posible recorrer tiendas repletas de sérums, mascarillas, protectores solares y productos que probablemente llegarán al resto del mundo meses después; también existen cientos de clínicas especializadas en dermatología y tratamientos estéticos.
De acuerdo con la Korea Tourism Organization, en 2024 había 571 clínicas dermatológicas en Seúl y 170 de ellas se encontraban únicamente en Gangnam. Diagnósticos personalizados de la piel y tratamientos con tecnología avanzada forman parte de una oferta que atrae cada vez a más viajeros internacionales.
Y sí, es perfectamente posible regresar de Corea con una maleta llena de skincare. El verdadero dilema será lograr cerrarla.
Bangkok, Tailandia: un viaje dedicado al bienestar
Un masaje tailandés después de pasar todo el día caminando por Bangkok puede parecer simplemente una buena idea. Para algunos viajeros, sin embargo, el bienestar ya es parte central del viaje. Tailandia lleva años desarrollando una importante oferta alrededor del turismo médico y wellness, con spas, masajes tradicionales, tratamientos estéticos y programas de recuperación que pueden combinarse fácilmente con unos días de vacaciones.
La Autoridad de Turismo de Tailandia incluso promociona paquetes para viajeros internacionales que incluyen tratamientos, chequeos médicos, recuperación y experiencias de bienestar. La diferencia está en que aquí cuidarse no necesariamente implica pasar las vacaciones dentro de una clínica. Puede comenzar con un masaje y terminar con varios días dedicados a descansar.
Kerala, India: volver al origen del Ayurveda
En Kerala no hacen falta máquinas de última generación para entender otra manera de cuidarnos. Este estado del sur de India es uno de los grandes referentes del Ayurveda, una práctica tradicional con miles de años de historia que combina alimentación, masajes, aceites, yoga y distintos tratamientos enfocados en encontrar equilibrio entre cuerpo y mente.
Kerala Tourism cuenta con centros ayurvédicos acreditados y existen retiros en los que los viajeros pueden pasar varios días siguiendo programas personalizados. Aquí el bienestar no se agrega al itinerario entre una visita y otra. Es el itinerario.
Marrakech, Marruecos: jabón negro, vapor y un hammam
Hay experiencias que explican un destino sin necesidad de decir demasiado. Entrar a un hammam en Marruecos es una de ellas.El ritual tradicional comienza con vapor y continúa con jabón negro y una exfoliación intensa utilizando un guante kessa. A esto pueden sumarse productos locales como ghassoul, agua de rosas, hierbas y aceites.
En Marrakech es posible vivirlo tanto en hammams tradicionales como en algunos de los spas más espectaculares de la ciudad. Más allá de cómo se vea la piel al salir, lo interesante está en participar de una costumbre que forma parte de la cultura marroquí desde hace generaciones. Y quizá descubrir que ninguna exfoliación que hayas hecho en casa se parecía realmente a esto.
Japón: el arte de meterse al agua y no hacer nada
En Japón, el bienestar puede ser tan sencillo como entrar a un onsen. Gracias a la actividad volcánica del país, las aguas termales aparecen prácticamente por todo el territorio y forman parte de una cultura del baño que lleva siglos acompañando la vida japonesa.
Hay onsen dentro de ryokan tradicionales, escondidos entre montañas, frente al mar y al aire libre. Algunos viajes incluso pueden construirse alrededor de ellos: dormir en un alojamiento tradicional, ponerse una yukata, cenar, entrar al agua caliente y olvidarse durante un rato de que existe el teléfono. No promete una transformación inmediata ni necesita hacerlo. A veces viajar para sentirnos mejor también significa simplemente bajar el ritmo.
¿Son los glowmads la nueva forma de viajar?
Probablemente no dejaremos de viajar por playas, comida, conciertos o ese hotel que vimos en Instagram. Pero algo sí está cambiando: cada vez buscamos más experiencias que nos permitan regresar sintiéndonos diferentes.
Ahí está quizá lo más interesante del turismo de belleza y bienestar. No se trata únicamente de viajar para hacerse un tratamiento, sino de descubrir cómo otras partes del mundo entienden el cuidado personal.
Por supuesto, hay una diferencia importante entre entrar a un hammam o visitar un onsen y someterse a un procedimiento médico o estético. En estos últimos casos es indispensable investigar las credenciales del especialista y de la clínica, conocer posibles riesgos y efectos secundarios y contemplar el tiempo de recuperación antes de viajar.
Después de todo, quizá el mejor souvenir de las próximas vacaciones no quepa en la maleta.







