
Hay algo especialmente atractivo en Ibiza cuando llega septiembre. El verano todavía no termina, el Mediterráneo sigue invitando a pasar el día junto al mar y restaurantes, terrazas y clubes mantienen buena parte de su actividad, pero el ritmo comienza a cambiar.
Hay un poco más de calma, más espacio y menos prisa. Es ese momento en el que la isla conserva mucho de lo que buscamos durante el verano, pero permite disfrutarlo de otra manera.
Y quizá sea también un buen momento para recordar que no existe una sola Ibiza. Está la de las calas y los desayunos sin mirar el reloj, la del diseño y la moda, la de las comidas que se convierten en tardes enteras frente al mar y, por supuesto, la de las noches que comienzan con una copa y no sabemos exactamente cuándo terminarán.
Si estás pensando en viajar a Ibiza en septiembre, estas siete direcciones permiten descubrir algunas de esas versiones.
Mongibello: un poco de Italia en Santa Eulalia
Septiembre y la dolce vita hacen bastante buena pareja. En Siesta, junto a Santa Eulalia, Mongibello traslada parte del espíritu italiano a Ibiza con una estética inspirada en los veranos mediterráneos de los años 60.
La influencia continúa en Sorella, su propuesta gastronómica italiana, mientras que Lola’s, una secret room dentro del hotel, recupera el nombre de uno de los clubes históricos de la isla. Una opción para quienes imaginan sus últimos días de verano entre terrazas, sobremesas y pocas ganas de mirar el reloj.
Los Felices: moda y diseño en San Antonio
Para quienes prefieren despedir el verano con bastante más color, Los Felices propone algo completamente diferente.
Ubicado en la bahía de San Antonio, el hotel toma referencias del universo mid-century de Palm Springs y las mezcla con moda, diseño y una paleta dominada por los tonos pastel.
La moda funciona como hilo conductor: sus habitaciones rinden homenaje a distintos diseñadores y espacios como The Palms Club, Fashiontèque, Pop Up Room y Futuro House Stage completan la experiencia. Dormir aquí puede sentirse un poco como hacerlo dentro de una revista de moda.
Nocturna: otra manera de vivir la noche ibicenca
Debajo de Los Felices, literalmente, aparece otra cara de la isla.
Nocturna llegó este verano como un club boutique que propone una alternativa a las enormes pistas que solemos asociar con Ibiza: una sala de escucha de espíritu audiófilo, sonido de alta fidelidad, una pista pequeña y una regla especialmente llamativa: no se permiten teléfonos.
La intención es volver a escuchar, bailar y estar presente. En septiembre, además, su programación continúa activa, incluida una cita de Rock Nights relacionada con el concierto de Carlos Sadness del 10 de septiembre. Porque Ibiza puede bajar el volumen cuando termina agosto, pero todavía no tiene ninguna intención de irse a dormir.
Ocean Drive Ibiza: para seguir cerca de todo
Hay viajeros que llegan a Ibiza en septiembre buscando tranquilidad y otros que todavía quieren estar donde ocurren las cosas.
Para estos últimos, Ocean Drive Ibiza, frente a Marina Botafoch, permite mantenerse cerca de buena parte de la actividad de la isla y tiene a Dalt Vila como uno de sus grandes escenarios.
Su estética Art Déco convive con una programación vinculada con la música, el arte y la cultura. Una buena base para recorrer Ibiza durante el día, regresar al hotel al atardecer y decidir después si la noche termina ahí o apenas está comenzando.
Ocean Drive Talamanca: bajar el ritmo
Muy cerca, pero con un espíritu diferente, Ocean Drive Talamanca funciona para quienes buscan una estancia más tranquila sin alejarse demasiado de Ibiza ciudad.
Está situado junto a la bahía de Talamanca, cerca de la playa y Marina Botafoch, y reúne diseño contemporáneo, terrazas y piscinas con vistas al Mediterráneo.
Es precisamente ese equilibrio el que cobra especial sentido en septiembre: cerca de la acción cuando apetece salir y con suficientes razones para dedicar una mañana a no hacer absolutamente nada.
Nikki Beach Ibiza: cuando la comida se convierte en tarde
Una de las ventajas de septiembre es que los días junto al Mediterráneo todavía dan para mucho.
En Santa Eulalia, Nikki Beach Ibiza reúne restaurante al aire libre, piscina, camas y cabañas frente al mar, además de música y sesiones de DJ.
El plan puede comenzar alrededor de una mesa y, unas horas después, continuar junto a la piscina con una copa en la mano. De esos días que hacen difícil aceptar que el verano está acercándose a su final.
Playa Soleil: septiembre todavía se baila
En Playa d’en Bossa, Playa Soleil borra deliberadamente la línea entre un día de playa, una comida y una tarde de música.
El beach club combina gastronomía, Mediterráneo y programación musical en un mismo espacio, así que no hace falta decidir desde el principio hacia dónde irá el día.
Puede comenzar junto al mar, continuar alrededor de una mesa y terminar bailando varias horas después. Y quizá eso explique bastante bien el atractivo de Ibiza en septiembre.
Cuando termina agosto, la isla no se apaga. Simplemente cambia de ritmo. Todavía quedan baños a última hora, mesas frente al Mediterráneo, hoteles a los que regresar sin prisa, tardes que se alargan y noches con ganas de mucho más.







