Four Seasons Hotel Mexico City, un ícono se transforma 
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Llega la primavera y el hotel, que celebra las cuatro estaciones, anuncia una nueva era. Four Seasons Hotel Mexico City presenta sus habitaciones y suites renovadas, lo cual también ocurre en el marco de su 32 aniversario. 

Este rediseño, a cargo de la diseñadora mexicana Bibiana Huber, está inspirado en el arte, así como en la herencia cultural y espíritu creativo de México. 

“Refleja la elegante evolución de un ícono de la hospitalidad, apreciado durante décadas por su arquitectura de hacienda colonial y su exuberante patio interior sobre Paseo de la Reforma”, se lee en un comunicado compartido con TRAVEL AND LEISURE EN ESPAÑOL. 

Una obra colectiva 

Más que una renovación, el proyecto se construye como una obra colectiva. Talleres y artesanos de la Ciudad de México, Guadalajara, Michoacán, Cancún, Durango y otras regiones participaron en la creación de piezas diseñadas en exclusiva. 

El proyecto reúne materiales de origen local como piedra, mármol, madera, textiles tejidos, cerámicas, metales forjados y vidrio soplado, integrados en elementos que van desde credenzas de madera tallada y luminarias escultóricas hasta piezas de cobre y objetos decorativos desarrollados específicamente para el hotel. 

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Entre las colaboraciones destacan nombres como José Noé Suro, responsable de los lavabos pintados a mano, así como talleres especializados que aportaron desde detalles en marroquinería y herrajes.

Elementos como las placas de cobre martelinado, el vidrio soplado, las lámparas de Ula Light y las piñas decorativas de Michoacán reinterpretadas por Marva Studio convierten cada espacio en una expresión viva del diseño mexicano contemporáneo.

El arte y los textiles juegan un papel fundamental dentro de esta narrativa. Obras de Fernanda Mereles y Pedro Arturo, junto con las piezas desarrolladas por Arozarena de la Fuente, reinterpretan técnicas textiles tradicionales en composiciones contemporáneas que se integran como arte en los espacios, aportando profundidad, identidad y una dimensión sensorial adicional a las habitaciones y suites.

Así son las nuevas habitaciones y suites 

La atmósfera en cada habitación y suite se construye a partir de una paleta de colores suaves y naturales, tonos neutros, arenas y beiges acentuados por notas de verde y borgoña que evocan la identidad histórica del hotel. La iluminación, concebida como un elemento de expresión artística, y la riqueza táctil de los materiales generan una experiencia envolvente que transita entre la vitalidad urbana y la calma interior.

La transformación se extiende también a los baños, completamente renovados en sus 240 habitaciones. Cada uno incorpora mármoles y piedras naturales incluyendo mármol rojo proveniente de Durango, así como elementos artesanales como tapetes de piedra labrada a mano. La combinación de materiales como madera, vidrio y metales forjados da lugar a espacios que elevan la experiencia cotidiana hacia un ritual de bienestar sofisticado.

Lo que no se ve de la renovación

Más allá de lo visible, la renovación implicó una modernización integral de la infraestructura del hotel, incluyendo la actualización completa de sistemas eléctricos, hidráulicos y de climatización, alineando la experiencia del huésped con los más altos estándares contemporáneos de confort y eficiencia.

El proceso de diseño comenzó aproximadamente dos años y medio antes del inicio de obra, cuya primera fase recibió huéspedes desde el 21 de marzo, mientras que la totalidad de las 200 habitaciones y 40 suites serán estrenadas hacia mediados de 2026.

“Diseñar estos espacios fue una invitación a reinterpretar la belleza de México desde una elegancia silenciosa”, comentó Bibiana Huber. “Trabajamos estrechamente con artesanos cuyas manos tallan, tejen y dan forma a la esencia de nuestra cultura. El resultado es una colección de espacios que respiran autenticidad y calidez: habitaciones que no solo se diseñan, sino que se sienten.”