Asomada al norte al mar Cantábrico y flanqueada al sur por montañas que superan los 2.600 metros de altura en los Picos de Europa, Asturias tiene el reconocimiento de verdadero paraíso natural en España. La región, con una extensión similar a la del estado mexicano de Querétaro, alberga siete espacios declarados Reserva de la Biosfera por la UNESCO y 400 km de costa magníficamente preservados.
Naturaleza viva y diversa
El paisaje natural asturiano se mantiene como uno de los mejores conservados de toda España. La región es el último refugio en libertad para especies como el oso pardo en Europa occidental. El territorio aparece encapsulado entre la alta montaña de los Picos de Europa (primer Parque Nacional español) y sus más de 200 playas.

En algunos puntos, la transición entre ambos paisajes es casi inexistente, distando apenas una hora de coche. El territorio ha sabido adaptarse y armonizar las relaciones entre un medio ambiente tan exuberante y la actividad humana del millón de habitantes que vive en Asturias. Para ello, la población ha realizado un ejercicio de sostenibilidad anclado en tradiciones centenarias materializadas en costumbres y tradiciones.
Patrimonio cultural milenario
Los momentos más relevantes de la historia de la humanidad se dan la mano en Asturias. Desde las primeras manifestaciones de arte paleolítico en cuevas patrimonio mundial como la de Tito Bustillo, al mejor patrimonio industrial del país, además del prerrománico asturiano, uno de los conjuntos arquitectónicos altomedievales más amplios y mejor conservados de Europa.

Estos monumentos son el legado del antiguo Reino de Asturias, responsable también en su origen del Camino de Santiago durante los primeros años del siglo IX. El trazado primitivo aún se mantiene desde la antigua sede regia, Oviedo/Uviéu, actual capital de la comunidad.
La ciudad, que forma parte del área metropolitana asturiana, comparte protagonismo con Gijón/Xixón y Avilés. Distantes apenas 25 km entre las tres, Avilés es una joya arquitectónica repleta de calles soportaladas, mientras que Gijón es la ciudad más populosa, ejemplo de convivencia armónica del ser humano con el mar.
Gastronomía y cocina de paisaje
En Asturias, asomarse a cualquier ventana de un pueblo es como abrir la nevera de casa. Algunos afirman que todo lo que se ve, podría comerse. Sus pastos, huertas y el mar Cantábrico son al tiempo almacenes y productores de alimentos enclavados en un entorno natural entre el mar y la montaña.

En la actualidad, la región cuenta con una de las gastronomías más efervescentes de España, con algunos de los fogones más vanguardistas rendidos a una despensa repleta de naturaleza y tradición. Entre sus productos destaca la sidra, considerada Patrimonio Mundial Inmaterial por la UNESCO, y de la que Asturias es la mayor productora en España. También son famosos sus quesos, de fama internacional, con protagonismo de Cabrales, Gamonéu y Casín.
Una tierra conectada con México
La comunidad asturiana en toda América, y especialmente en México, ha encontrado históricamente su hogar, tierra de acogida que mantiene vivos sus lazos emocionales con el Principado. La huella en Asturias de la emigración a tierras mexicanas es indeleble. Una relación de tránsitos seculares que siguen plenamente vivos: desde el Museo de la Emigración de Asturias, a las festividades en recuerdo y honor de quienes dejaron tierras asturianas con destino a México. Hay quien dice que municipios como Cabrales, Allande, Llanes… tienen dos corazones: uno en España y otro en México.









