
El Día de Muertos de México, celebrado los días 1 y 2 de noviembre, es una de sus festividades más célebres. La mezcla entre las antiguas tradiciones indígenas y las celebraciones religiosas introducidas posteriormente, ha generado una fiesta famosa en todo el mundo. En su centro está la ofrenda o altar de muertos, preparado para recordar a familiares, amigos y seres queridos que ya no están.
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Cada elemento de los altares tiene un significado. Las velas sirven para iluminar el camino de los homenajeados, identificados con sus fotos. Las flores de cempasúchil, con su intenso color y aroma, señalan el recorrido hasta la ofrenda. Y, por último, la comida, las bebidas y algunos objetos personales recuperan aquello que formó parte de la vida de quienes ya no están. Esta celebración de la memoria y la identidad también tiene su hueco en Madrid y aquí te dejamos dos altares con mucha personalidad.
Chambao, un altar para María Bonita
En el Paseo de la Castellana, Chambao dedica su celebración a María Félix, una de las grandes figuras de la Época de Oro del cine mexicano. Conocida como La Doña, convirtió su personalidad y elegancia en parte de su leyenda. El músico Agustín Lara compuso para ella la canción María Bonita durante su relación y ese nombre quedó para siempre ligado a su legado. El cine, la música, la moda y el arte mexicano del siglo XX se beneficiaron del enorme talento de María Félix.

Chambao decide hacerle un sentido homenaje en su altar de muertos. Su propuesta gastronómica está inspirada en la atmósfera bohemia y sofisticada de Tulum, adjetivos perfectamente asimilables a la trayectoria de la actriz. En su carta, combina cortes de carne premium, mariscos y platos pensados para compartir. Además, cuenta con una mixología de acento mexicano, shows en directos y una puesta en escena muy reconocible.
Tepic, los muchos rostros de México
En la calle Ayala, Tepic representa una forma distinta de entender la ofrenda. Su altar reúne numerosos retratos de figuras vinculadas al cine, la música, el arte y la cultura popular mexicana. Resulta una idea profundamente ligada al propio Día de Muertos: la memoria como suma de muchas historias. En su altar están muchos de los rostros que han contribuido a construir el imaginario cultural de México compartiendo flores, velas y otros elementos tradicionales.

Desde 2008, Tepic forma parte de la escena mexicana de Madrid con una propuesta que mira al recetario tradicional sin disfrazarlo. Tacos, antojitos, platos para compartir y una coctelería con fuerte presencia de destilados mexicanos construyen una experiencia que pone el foco en sabores reconocibles y en una cocina muy ligada a su origen. Durante estos días, el altar se suma a ese universo como una extensión natural de la casa y convierte la visita en algo más que una parada gastronómica.







