
Cada mes de mayo, Cannes se convierte en el epicentro mundial del cine. La localidad de la Costa Azul se transforma con la llegada de estrellas, directores y productores para su célebre Festival de Cine, el mayor escaparate europeo del glamour, las alfombras rojas y los estrenos cinematográficos. La edición de este año, que acaba el día 23 de mayo, ha vuelto a reunir a figuras de la talla de John Travolta, Pedro Almodóvar o Javier Bardem. Además, la ciudad recibe a miles de profesionales de la industria y de los medios de comunicación, confirmando su influencia. Probablemente, es el mayor certamen cinematográfico del mundo.
Don Carlos Marbella: el renacer de un icono del lujo mediterráneo
Sin embargo, Cannes es mucho más que su festival. La ciudad es uno de los iconos del sur de Francia, con calles elegantes y paseos marítimos agradables. Tiene todo lo que el visitante puede imaginar de una población de la Riviera francesa: playas mediterráneas, barrios históricos, gastronomía y pequeñas islas paradisíacas frente a la costa. Más allá de los flashes y las premieres, Cannes es una escapada perfecta para cualquier momento del año.
La Croisette, el paseo más famoso de la Costa Azul
El gran icono de Cannes es el Boulevard de la Croisette. Hablamos de un elegante paseo marítimo que bordea la bahía y concentra algunos de los hoteles más lujosos de toda Francia como el Martinez, el Carlton o el Marriott. Durante el festival, el paseo se llena de limusinas, fotógrafos y fans, pero el resto del año mantiene un ambiente que mezcla el relax y la sofisticación.
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La Croisette reúne todo aquello que se puede hacer en Cannes: dar un plácido paseo por el Mediterráneo, disfrutar de un aperitivo en una terraza frente al mar o contemplar el Palais des Festival, la sede oficial del certamen. Incluso fuera de la semana de celebración, muchos viajeros posan en la famosa escalinata como si fueran verdaderas estrellas del cine europeo.
Le Suquet: el Cannes más antiguo
Cerca de la Croisette, el ambiente cambia hasta asimilarse a cualquier ciudad histórica del Mediterráneo. En Le Suquet, casco antiguo de Cannes, se conserva la esencia del antiguo pueblo pesquero que fue la localidad. Podría decirse que, es esta zona, se ofrece el reverso más calmo de los lujosos paseos marítimos: calles empedradas, fachadas en tonos cálidos y pequeñas plazuelas.

Desde la zona alta del barrio, junto a la iglesia de Notre-Dame D’Espérance, están algunas de las mejores vistas de la bahía y el puerto. Además, en la zona hay una animada zona de restauración en la que probar la cocina provenzal y el pescado fresco sin sufrir los fuertes precios del paseo marítimo.
Ambiente mediterráneo y playas
La asociación de Cannes con el cine y el lujo no está reñida con su fama de destino de playa. La ciudad cuenta con varias zonas de arena pegadas al centro, algunas privadas y otras públicas, en las que disfrutar de las tranquilas aguas del Mediterráneo. Las temporadas de más animación en las playas de Cannes son primavera y verano, con terrazas frente al mar, deportes acuáticos y excursiones en barco. Sin embargo, la Costa Azul es una región de temperaturas suaves que permite disfrutar del mar en más épocas del año.
Las islas Lérins, un oasis frente a Cannes
Uno de los secretos mejor conservados de Cannes se encuentra a pocos minutos en barco. Las islas Lérins, frente a la costa, ofrecen una escapada natural completamente distinta al ambiente urbano. La isla Sainte-Marguerite es famosa por su fortaleza, vinculada a la leyenda del Hombre de la Máscara de Hierro, mientras que Saint-Honorat alberga un monasterio habitado por monjes desde hace siglos. Sus senderos y calas de aguas transparentes convierten estas islas en uno de los mejores planes para descubrir otra cara de la Riviera francesa.







