¿Los hoteles de lujo se han vuelto demasiado caros?
Hotel de lujo. Istock

La habitación más barata en el Dorchester, el lujoso y acogedor hotel de Londres ubicado en el exclusivo barrio de Mayfair, a finales de octubre cuesta $1,455 dólares la noche. La Classic de 323 pies cuadrados cuenta con un tocador con dos lavabos, una cama king-size, Wi-Fi gratuito y una estación de café y té. Esa tarifa incluso incluye impuestos, algo que no está precisamente garantizado en estos días. Aun así, $1,455 dólares por una habitación de hotel de categoría básica parece un poco excesivo, ¿o no?

La misma noche en Shangri-La the Shard cuesta $875 dólares. Mandarin Oriental Hyde Park ofrece su alojamiento más básico por $1,280 dólares. Raffles London at the OWO cuesta $1,333 dólares.

¿Son estas tarifas desorbitadas? ¿Los hoteleros han perdido el rumbo? ¿O estos precios son un reflejo de nuestra nueva realidad?

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Airelles Palladio, Venecia

La respuesta, según expertos de la industria, es todo lo anterior. “Muchas personas sí se volvieron codiciosas y se dejaron llevar con los precios”, dice Jack Ezon, miembro del Consejo Asesor de Viajes de T+L (TAB) y cofundador de la agencia Embark Beyond. “Pero los costos han aumentado al menos 30% desde 2020. El costo de todo, desde la energía hasta los alimentos y la mano de obra, ha aumentado, así que las tarifas también tienen que subir”.

Esa nueva realidad explica por qué, en muchos de los destinos más populares del mundo, no es raro ver habitaciones de hotel que se venden por $3,000 dólares o incluso $4,000 dólares por noche. “Definitivamente no hay resistencia por parte de nuestros clientes cuando las tarifas son de $2,000 dólares por noche, porque ese es el nuevo destino económico”, dice Ezon. “Sí, hemos llegado a eso”.

La estancia del hotel cinco cifras

Aunque algunos clientes ultraadinerados quizá no pestañeen ante la idea de gastar más de $10,000 dólares a la semana en una habitación, muchos otros viajeros están siendo más deliberados respecto a los lugares a los que eligen viajar, cuentan varios asesores de viajes a T+L. “Pedir $3,000 dólares por noche y después cobrar por el minibar está mal”, dice Paul Tumpowsky, director de ingresos de Fora Travel y miembro del TAB. “Pero en Passalacqua, por ejemplo, en Italia, puedes servirte tu propio Negroni cada noche si quieres. Estoy convencido de que es el mejor hotel del mundo, porque realmente están intentando hacer algo diferente”.

Agrega que “los hoteles independientes más pequeños crean un valor que se manifiesta como verdadera hospitalidad: una calidez que te hace sentir como si fueras huésped de una casa. En Dar Ahlam, en Marruecos, o Cheval Blanc St-Barth, todo está siempre adaptado a ti”.

Otros asesores observan que los viajeros están cada vez más dispuestos a experimentar con nuevas marcas o destinos nuevos para ellos. “Los clientes tienden a ser más deliberados en su elección y están más abiertos a cambiar”, dice Rob Clabbers, otro miembro del TAB y fundador de Q Cruise + Travel. Los vacacionistas están renunciando a ese hotel de toda la vida y, en su lugar, optan por una propiedad nueva; también están “alejándose de la Costa Amalfitana, quizá hacia el Adriático o hacia alguno de los lagos”, observa.

Otros más se mantienen fieles a sus planes a pesar del aumento de los precios: “Acabo de tener un cliente que pagó $1,450 dólares por noche en un resort de esquí en Colorado el pasado enero”, dice Clabbers. “El próximo enero, el hotel pide $1,850 dólares por la misma habitación, lo que desde la perspectiva del cliente representa un aumento significativo”. Aun así, el huésped terminó reservando la habitación.

“Muchos consumidores están dispuestos a hacer concesiones en otras áreas de sus presupuestos para absorber los mayores costos de los viajes”, explica Christina Roman, gerente sénior de educación y defensa del consumidor de Experian, la agencia de informes crediticios. De hecho, una encuesta reciente de Experian reveló que solo el 42% de los consumidores cambiaría a un hotel de menor precio para aprovechar mejor el dinero destinado a sus vacaciones.

Cómo encontrar una mejor relación calidad-precio

Muchos asesores dicen que los viajeros inteligentes deberían buscar marcas que permitan acceder a experiencias excepcionales, incluso con precios elevados. Singita, dijo un asesor, “vale la pena”, porque obtienes tanto un safari como una estancia de hotel incomparable. El Faru Faru Lodge de la compañía, en la Grumeti Game Reserve de Tanzania, por ejemplo, comienza en $2,795 dólares por persona por noche, con todo incluido.

“Hay lugares que todavía creo que ofrecen mucho más de lo esperado, incluso con tarifas de locura”, dice Ezon. “Tomemos cualquier hotel de Airelles Collection, ya sea Château de la Messardière, Venice, Gordes o incluso Les Airelles, en Courchevel. Sientes que obtienes una ganga, incluso a $5,000 dólares por noche, porque compensan de más con generosidad y un servicio extraordinario”.

Otro asesor que solo aceptó hablar de forma anónima estuvo de acuerdo en que Airelles ha encontrado la fórmula. “Sus tarifas son altísimas, pero todos se van contentos porque sienten que hay muchísimo valor”, dice esta persona. “Quizá haya una o dos marcas en las que realmente exista esa consistencia: Cheval Blanc, Airelles, porque tienen una cartera mucho más pequeña. No es Rosewood, Four Seasons o Park Hyatt. Puedes tener la mejor experiencia en un Four Seasons, pero la consistencia en toda la cartera de la marca no está ahí”.

A medida que el nuevo mundo de las estancias hoteleras de cinco cifras se afianza, los viajeros de lujo vuelven a recurrir a los asesores para entender qué realmente vale la pena y qué simplemente es caro. Como señala Ezon, “las tarifas, sin importar qué, establecen una expectativa”.