Casa Yati, el hotel boutique en Ventanilla, Oaxaca, entre una laguna y el mar 
Casa Yati en Ventanilla, Oaxaca

Llegué un viernes por la tarde a Casa Yati, el hotel boutique frente al Pacífico que elegí para pasar un fin de semana de desconexión y en la naturaleza. Aunque es verano, este destino ubicado en la costa de Oaxaca, México, permanece libre de multitudes; aquí escuché las olas del mar (y mis pensamientos), las noches son tan oscuras, por la falta de contaminación lumínica, que pude ver el cielo lleno de estrellas. 

Si observas la Playa Ventanilla —donde se encuentra este alojamiento— desde las alturas (con ayuda de un drone) la vista será a las montañas verdes, palmeras, un franja de arena morena y el océano. No hay grandes construcciones y las que existen conviven con el paisaje, por ejemplo, con sus techos de palma. 

Me había quedado sin red en el celular, pero ya me estaban esperando en la recepción, con la clave de wifi (porque la desconexión depende del huésped) y una bebida de bienvenida. 

El lujo no siempre tiene etiquetas rigurosas, muchas veces se siente familiar y cómodo. Me ayudaron a llevar mi equipaje a mi habitación, una de las que están en planta alta, y me compartieron una lista de actividades para realizar con proveedores de la zona, pero curadas con el equipo de concierges del hotel. 

Lo primero que quise hacer fue ir a una palapa que se encuentra en la cima de un risco y que forma parte de la propiedad, para despedir al sol, saludar al mar, y tener un momento de paz. Permanecí ahí hasta que vi algunos relámpagos y decidí que era tiempo de ir a cenar. Los establecimientos cercanos ya estaban cerrados, pero el hotel cuenta con su propio restaurante, puedes comer en el espacio abierto o en tu habitación. No es difícil encontrar opciones saludables, incluso pensaría que es una de las características del menú, además de platos con mucho sabor, opciones con proteínas del mar y de la tierra. 

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Me estaba preparando para una carrera, así que al día siguiente salí muy temprano a correr. Son 3.5 kilómetros de Ventanilla al centro de Mazunte, donde se encuentra Punta Cometa, uno de los puntos más al sur para ver la puesta de sol. 

Desayuné antes de regresar al hotel: una tlayuda de tasajo y café de olla. Otras actividades que puedes realizar en el Pueblo Mágico de Mazunte es el avistamiento de tortugas marinas y delfines, aunque si tienes suerte puedes ver otras especies, incluso un tiburón ballena (ya me pasó). 

De vuelta a Casa Yati, pasé la tarde en los camastros frente a la alberca y con vista al mar, leyendo y tomando bebidas refrescantes. En la zona de la laguna se llevan a cabo paseos ecoturísticos para observar distintos tipos de aves y hasta cocodrilos. Además, puedes participar en la liberación de tortugas para que lleguen por primera vez al mar. 

Conexión con la naturaleza 

Mi parte favorita de la suite en la que me hospedé fue el baño de mosaicos verdes a juego con las paredes rosas. Se encuentra abierto de forma parcial y te hace sentir en la naturaleza, como si tomaras un baño en la playa. 

En el resto de los espacios, los anfitriones explican que: “el uso de texturas naturales, los interiores diseñados a medida y el minimalismo realza la sensación de calma y conexión con el entorno”. 

El nombre de Casa Yati está inspirado en la palabra zapoteca para llamar a una laguna y rinde homenaje a la Laguna Ventanilla. Pienso que esta elección de nombre es un reconocimiento a lo local. Además de una invitación a visitar la zona sin pretender modificarla, con respeto por el entorno. 

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