
El descanso no es un lujo, es una necesidad y de las más básicas, debería ser sagrado, pero seamos sinceros, al menos como habitante de la Ciudad de México, la mayor parte del tiempo, incluso durante mis «días libres”, me cuesta procurar un descanso profundo. Esto no siempre es por algo negativo, sin embargo, el cuerpo y la mente agradecen cuando sí ocurre.
A menos de dos horas de la capital mexicana, en el estado de Morelos, se encuentra Amomoxtli, un refugio de paz a los pies del Tepozteco, que visité hace unas semanas junto a mi amiga Mariana, y que ahora recomiendo para descansar, aunque sea durante el finde. El nivel de desconexión que quieras alcanzar depende de ti, pues tienen wifi y el complejo está ubicado a solo unos minutos del centro.
Los hoteles premiados por la guía Michelin en México
Habitaciones que se funden con el entorno
Amomoxtli —que en náhuatl significa “lugar entre dos ríos”— es un hotel boutique de 34 habitaciones, que se funden entre la vegetación, algunas con terraza y otras más con vistas a los jardines y montaña, cada una con el espacio suficiente para sentir que no tienes vecinos.
“La casa principal, conservada como estructura original, funciona como núcleo social de la propiedad”. Ahí se encuentra una sala de estar y terraza con mesas y sofás para disfrutar del entorno. Todas las mañanas, si llegas a este punto, habrá café caliente o té y pan dulce. Además, puedes escuchar a las aves y el sonido de la naturaleza… nada más.
7 destinos espectaculares de Morelos para una escapada de fin de semana

El interiorismo se percibe auténtico, no es lo mismo hospedarte en un hotel que podría estar en cualquier parte del mundo, que hacerlo en uno que demuestra, como parte de su identidad, la del destino en el que se localiza. Amomoxtli integra en su decoración elementos artesanales y de producción local como textiles, piezas de cerámica y mobiliario hecho a mano. Mientras que su arquitectura colonial destaca por el uso de piedra volcánica y madera.
Nos hospedamos en una de las habitaciones con terraza y fogata. Por las mañana en este espacio nos dejaban una canasta con galletas y la bebida de nuestra preferencia, porque la personalización también es parte del lujo, en mi caso: café con leche y miel.


Frente a la que fue nuestra habitación está la alberca central con vista al Tepozteco, un espacio para relajarse, leer un libro, comer pizza recién salida del horno o nadar en el agua climatizada. Uno de mis momentos favoritos fue el atardecer, cuando el cielo cambió a colores cálidos entre las montañas.


Bienestar físico y mental
Visitar el centro y mercado de Tepoztlán es siempre un buen plan, sin embargo, si te hospedas en Amomoxtli lo más seguro es que no quieras salir de este refugio de bienestar, y no necesitas hacerlo… su restaurante Mesa de Origen ofrece una propuesta gastronómica inspirada en los ingredientes y preparaciones locales de Morelos y estados cercanos. El menú cambia constantemente por el uso de insumos de cada temporada, pero te recomiendo probar el pollo rostizado con mole tepozteco acompañado con arroz rojo, plátano macho y frijol ayocote; y la tlalqueteada de plátano macho con puré de lentejas y mole de cacao.
Todas las mesas tienen vista a la montaña y al estar ahí el bienestar también se siente en los alimentos. Del menú de desayunos no te pierdas “Los huevos de la abuela” montados en caldo de jitomate con alubias y vegetales.



Qué más hacer en Amomoxtli
- Disfruta de un tratamiento en el spa. Su propuesta combina prácticas contemporáneas de bienestar con tradiciones ancestrales de la región, que se llevan a cabo en cabinas y espacios abiertos integrados al paisaje.
- Comienza la semana participando en la rameada. Un ritual de sanación y limpieza energética.
- Participa en la meditación o clase de yoga. El salón donde se realizan estas actividades se encuentra en uno de los jardines y tiene vistas a la montaña y vegetación.










