
Cada primavera, los reflectores del mundo entero apuntan hacia Cannes. Celebridades, diseñadores, cineastas y fotógrafos convierten sus calles en el epicentro del glamour gracias al Festival Internacional de Cine. Sin embargo, cuando las cámaras se apagan y la alfombra roja desaparece, la ciudad revela una faceta igual de fascinante: un destino mediterráneo donde la gastronomía, las playas, la historia y los paisajes de la Costa Azul son los verdaderos protagonistas.
Ubicada entre Niza y Saint-Tropez, Cannes es uno de esos lugares que se disfrutan sin prisas. Su famoso Boulevard de la Croisette sigue siendo una parada obligada, pero no solo por los hoteles de lujo y las boutiques de marcas internacionales. El paseo frente al mar ofrece algunas de las mejores vistas del Mediterráneo y es perfecto para recorrerlo caminando o en bicicleta mientras se observan los elegantes yates que llegan al puerto.
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Piérdete entre las calles de Le Suquet
Antes de convertirse en un referente del lujo internacional, Cannes era un pequeño pueblo pesquero. Esa historia todavía puede sentirse en Le Suquet, el barrio más antiguo de la ciudad. Sus calles empedradas, fachadas color pastel y restaurantes familiares contrastan con la sofisticación del resto de Cannes.
Desde la cima de la colina se encuentra la iglesia Notre-Dame d’Espérance y un mirador que regala una de las mejores panorámicas de la bahía.
Saborea el lado más auténtico de Cannes
Más allá de los restaurantes con estrellas Michelin, la ciudad también presume una cocina provenzal llena de productos frescos. El Marché Forville es uno de los mejores lugares para descubrirla.
Aquí encontrarás quesos artesanales, aceitunas, flores, especias, pescados recién capturados y frutas de temporada. Es el sitio ideal para probar sabores locales y conocer la vida cotidiana de los habitantes de Cannes.
Playas para todos los estilos
Aunque muchas personas asocian Cannes con exclusivos clubes de playa, también existen varias opciones públicas donde disfrutar del mar sin necesidad de reservar un camastro.
Las aguas tranquilas y de tonos turquesa hacen de la ciudad un excelente destino para nadar, practicar paddle board o simplemente pasar la tarde frente al Mediterráneo.
Escápate a las Islas Lérins
A menos de 20 minutos en ferry se encuentran las Islas Lérins, consideradas uno de los secretos mejor guardados de la Riviera Francesa.
La isla de Sainte-Marguerite es famosa por el Fuerte Real, donde estuvo encarcelado el enigmático Hombre de la Máscara de Hierro, mientras que Saint-Honorat sorprende por su monasterio habitado por monjes que producen vino, miel y licores de manera artesanal.
El contraste entre la tranquilidad de las islas y el ambiente cosmopolita de Cannes convierte esta excursión en una de las experiencias imperdibles para quienes visitan la región.
Un destino para cualquier época del año
Aunque el Festival de Cannes sigue siendo su carta de presentación ante el mundo, la ciudad demuestra que tiene mucho más por ofrecer. Sus playas, mercados, barrios históricos, museos y cercanía con otros destinos de la Costa Azul la convierten en una excelente base para explorar el sur de Francia.
Porque, al final, Cannes no necesita una alfombra roja para brillar. Basta con recorrer sus calles, sentarse frente al mar y dejar que el ritmo relajado del Mediterráneo haga el resto.







