
Hay experiencias para las que ningún itinerario puede prepararte. Puedes revisar el clima, contratar un seguro, guardar copias de tus documentos y planear cada traslado, pero siempre existirán situaciones que escapan por completo de tus manos.
Durante mi viaje reciente a Medellín, me sorprendió un terremoto de magnitud 7.4 mientras estaba en el hotel donde me hospedaba. El movimiento, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, en el departamento colombiano de Chocó, se sintió en diferentes regiones del país, incluida la ciudad en la que me encontraba. Después vino la evacuación, la incertidumbre y una pregunta para la que, honestamente, no estaba preparada: ¿qué haces cuando ocurre un desastre natural en un país que no es el tuyo?
Vivir una emergencia lejos de casa implica mucho más que seguir un protocolo. No conoces del todo el lugar, quizá no sabes cuáles son los números de emergencia, tu red de apoyo está a kilómetros de distancia y debes comprender las indicaciones locales mientras intentas controlar el miedo.
Aunque no existe una fórmula capaz de anticipar todos los escenarios, saber qué hacer durante un desastre natural puede ayudarte a tomar mejores decisiones, pedir ayuda y mantenerte a salvo.
Antes de viajar, conoce los riesgos
Además de investigar hoteles, restaurantes y atractivos, revisa qué fenómenos naturales podrían presentarse en el destino: sismos, huracanes, inundaciones, incendios forestales o actividad volcánica. No se trata de viajar con miedo, sino con información.
Activa las alertas locales y sigue únicamente cuentas oficiales. Si tienes nacionalidad mexicana, registra tu itinerario en el Sistema de Registro para Personas Mexicanas en el Exterior y guarda la dirección y el teléfono de emergencia de la embajada o consulado más cercano.
Ubica las salidas del hotel
Después de un vuelo largo, lo único que probablemente quieres hacer es dejar la maleta, conectarte al Wi-Fi y salir a recorrer la ciudad. Aun así, dedica unos minutos a localizar las escaleras, las salidas de emergencia y el punto de reunión.
Revisa el plano colocado detrás de la puerta y ubica una segunda ruta de evacuación. Mantén juntos el pasaporte, teléfono, batería portátil, medicamentos y cartera. Si debes evacuar, tómalos solamente cuando estén a la mano y hacerlo no retrase tu salida ni ponga en riesgo tu seguridad.
Si te hospedas en una casa o departamento, identifica las rutas de salida y pregunta al anfitrión cuáles son los protocolos de emergencia del edificio.
Escucha antes de actuar
Durante una emergencia, sigue las indicaciones de las autoridades y del personal del alojamiento. Los protocolos pueden ser diferentes a los de tu país y dependen del fenómeno, la ubicación y el tipo de construcción.
Si ordenan evacuar, utiliza las escaleras y no regreses hasta que confirmen que el edificio es seguro. No retrases tu salida para empacar o recoger objetos que no sean indispensables.
Controlar el miedo es mucho más fácil de escribir que de hacer. No se trata de negar lo que sientes, sino de concentrarte en la siguiente acción concreta que pueda mantenerte a salvo.
Si ocurre un sismo
Si el movimiento comienza mientras estás dentro de un edificio, agáchate, protege la cabeza y el cuello, y busca refugio debajo de una mesa resistente. Aléjate de ventanas, espejos, lámparas y objetos que puedan caer. No intentes utilizar las escaleras ni salir mientras el inmueble continúa en movimiento, de acuerdo con las recomendaciones de Ready.gov.
Cuando el sismo termine, sigue las indicaciones del personal y prepárate para posibles réplicas. Si estás en el exterior, aléjate de edificios, fachadas, postes y cables.
En una zona costera, presta atención a las alertas de tsunami y dirígete a un punto elevado si así lo indican las autoridades.
Ante un huracán o una tormenta severa
Sigue los pronósticos oficiales, carga tus dispositivos y pregunta si el alojamiento dispone de un refugio o espacio protegido. Permanece lejos de puertas y ventanas.
No salgas si el viento y la lluvia disminuyen repentinamente, pues podría tratarse del ojo del huracán. Si las autoridades ordenan evacuar, hazlo cuanto antes.
Revisa también la información de tu aerolínea, ya que los aeropuertos pueden suspender operaciones antes de la llegada del fenómeno.
Durante una inundación
Nunca camines, nades ni conduzcas por una zona inundada, aunque el agua parezca poco profunda. Puede ocultar alcantarillas, cables eléctricos y corrientes más fuertes de lo que imaginas.
Busca un lugar elevado y evita sótanos, túneles y estacionamientos subterráneos. Respeta las barricadas y sigue las rutas de evacuación. Ready.gov advierte que nunca se debe intentar cruzar una vialidad cubierta por el agua.
Ante un incendio forestal
Si recibes una orden de evacuación, actúa de inmediato. Los incendios pueden cambiar de dirección y avanzar rápidamente. Protege nariz y boca del humo y sigue las rutas oficiales, pues las aplicaciones de navegación podrían dirigirte hacia caminos cerrados o zonas de riesgo.
Si no puedes evacuar, llama al número local de emergencias, comparte tu ubicación exacta y sigue las indicaciones de los equipos de rescate.
Prepara una mochila básica
No necesitas cargar un equipo de supervivencia durante cada escapada, pero sí conviene mantener juntos algunos artículos básicos:
- Pasaporte e identificación.
- Copias físicas y digitales de tus documentos.
- Teléfono y batería portátil.
- Medicamentos de uso habitual.
- Agua y un alimento no perecedero.
- Linterna pequeña.
- Dinero en efectivo.
- Información y teléfonos del seguro de viaje.
- Número de emergencia de la embajada o consulado.
- Calzado cerrado y una prenda abrigadora.
Guarda copias digitales de tus documentos en un servicio seguro y comparte tu itinerario con una persona de confianza. También es recomendable conservar el pasaporte en una funda resistente al agua.
Avisa que estás a salvo
Cuando estés en un lugar seguro, envía un mensaje breve a tus familiares o amigos para informarles dónde te encuentras. Los mensajes de texto y las aplicaciones de mensajería pueden funcionar incluso cuando las llamadas están saturadas.
Evita hacer llamadas largas y no compartas información que no haya sido confirmada. Si viajas acompañado, acuerden un punto de reunión por si llegan a separarse y no dependan únicamente del teléfono.
Contacta al consulado, seguro y aerolínea
Una vez que haya pasado el peligro inmediato, comunícate con tu aseguradora para conocer la cobertura disponible. Guarda facturas, correos, fotografías y comprobantes de cualquier gasto relacionado con la emergencia, pues podrían ser necesarios para solicitar un reembolso.
Si necesitas reemplazar tu pasaporte, localizar a una persona o recibir orientación para salir del país, contacta a la embajada o consulado de tu nacionalidad. La Secretaría de Relaciones Exteriores recomienda comunicarse con la representación mexicana más cercana cuando se requiera asistencia consular.
Revisa también el estado de tu vuelo directamente con la aerolínea. No te traslades al aeropuerto hasta confirmar que continúa operando y que las vías para llegar son seguras.
Después de la emergencia
No regreses a un edificio evacuado hasta que las autoridades confirmen que es seguro. Todavía pueden presentarse réplicas, deslaves, cortes de energía o interrupciones en el transporte.
También es normal continuar alerta, sentir ansiedad o tener dificultades para dormir. Haber salido físicamente de una zona de riesgo no significa que el cuerpo comprenda de inmediato que el peligro terminó. Hablar con alguien cercano, descansar o buscar apoyo profesional también forma parte de la recuperación.
La experiencia me recordó que viajar no significa tener el control absoluto de lo que puede pasar. También implica aprender a movernos en medio de lo inesperado, confiar en quienes conocen el lugar y comprender cuándo debemos detener el itinerario para priorizar nuestra seguridad.
Saber qué hacer durante un desastre natural no elimina el miedo ni garantiza que reaccionaremos con absoluta calma. Pero tener información, reconocer las rutas de salida y saber a quién pedir ayuda puede hacer que, incluso lejos de casa, no nos sintamos completamente solos.







