
Cada vez es más común encontrar hoteles que se presentan como ecológicos, responsables con el medio ambiente o comprometidos con la sustentabilidad. Algunos destacan sus paneles solares, otros sus productos de baño rellenables y muchos invitan a los huéspedes a reutilizar las toallas para ahorrar agua.
Todas estas medidas pueden ser positivas, pero ninguna, por sí sola, convierte a un hotel en sustentable.
De acuerdo con ONU Turismo, el turismo sostenible debe considerar sus impactos ambientales, económicos y socioculturales. Esto significa que la sustentabilidad no depende únicamente de reducir residuos o ahorrar electricidad, sino también de cómo opera un establecimiento y de su relación con las personas y el entorno donde se encuentra.
Entonces, ¿cómo saber si un hotel es sustentable antes de reservar? Aquí 5 puntos que vale la pena considerar.
Busca certificaciones, no solamente etiquetas ecológicas
Uno de los primeros pasos es comprobar si el hotel cuenta con alguna certificación de sustentabilidad y, sobre todo, quién la otorga.
Existen programas internacionales como Green Key y organismos como el Global Sustainable Tourism Council (GSTC), que establece estándares para el turismo sostenible y acredita a entidades encargadas de evaluar establecimientos turísticos.
Sin embargo, no todas las etiquetas verdes representan lo mismo. Algunas implican auditorías independientes, mientras que otras pueden limitarse a compromisos voluntarios o declaraciones del propio alojamiento.
Lo importante es verificar que la certificación corresponda al establecimiento, esté vigente y pueda consultarse a través del organismo que la emite.
Revisa cómo utiliza el agua y la energía
Un hotel puede tener iluminación LED y, al mismo tiempo, consumir grandes cantidades de agua para mantener jardines, albercas o instalaciones que requieren riego constante.
Por eso conviene investigar si cuenta con medidas para reducir su consumo de agua, sistemas eficientes de climatización, equipos de bajo consumo o fuentes de energía renovable.
En destinos donde el agua es especialmente escasa, también resulta relevante conocer cómo administra este recurso y si sus operaciones afectan el abastecimiento de las comunidades cercanas.
Un hotel que comunica sus avances mediante cifras, objetivos y resultados verificables ofrece más elementos para evaluar sus esfuerzos que uno que únicamente asegura estar comprometido con el planeta.
Observa qué hace con sus residuos
Eliminar las botellas de plástico de las habitaciones puede ser una buena medida, pero la gestión de residuos de un hotel va mucho más allá de las amenidades.
También incluye lo que sucede en sus cocinas, restaurantes, lavanderías y áreas de mantenimiento.
Algunas preguntas útiles son: ¿separa sus residuos?, ¿cuenta con estrategias para reducir el desperdicio de alimentos?, ¿utiliza productos rellenables o reutilizables?, ¿trabaja con proveedores para disminuir los empaques?
No es necesario que un hotel tenga una solución perfecta para cada problema, pero sí que pueda explicar qué medidas aplica y cómo evalúa sus resultados.
Investiga su relación con la comunidad local
Este es uno de los aspectos que con mayor frecuencia queda fuera de la publicidad ambiental. Un hotel puede estar rodeado de naturaleza y utilizar materiales reciclados, pero eso no necesariamente significa que su operación beneficie a las personas que viven en el destino.
La sustentabilidad también implica considerar las condiciones laborales, la contratación de personal local, las oportunidades económicas para la comunidad y el respeto por su patrimonio cultural.
Vale la pena revisar si el establecimiento trabaja con productores, artesanos y empresas de la región, así como si comunica políticas relacionadas con el bienestar de sus trabajadores.
De hecho, los estándares internacionales de turismo sostenible contemplan tanto la protección ambiental como los beneficios sociales y económicos para las comunidades anfitrionas.
Pregunta de dónde vienen los alimentos
La gastronomía también puede ofrecer pistas sobre las prácticas de un hotel. Trabajar con ingredientes de temporada, productores cercanos y proveedores responsables puede ayudar a fortalecer las economías locales y, en determinadas circunstancias, reducir algunos impactos asociados con la cadena de suministro.
Pero que un restaurante utilice productos orgánicos o tenga su propio huerto no significa automáticamente que toda su operación sea sustentable.
Lo relevante es conocer cómo selecciona a sus proveedores, qué hace para evitar el desperdicio de alimentos y si sus decisiones forman parte de una estrategia más amplia.







