
A finales de abril abrió L’Obsidian, el nuevo bar de Sofitel Mexico City Reforma, en el piso 14 del hotel de lujo ubicado en una de las principales avenidas de la CDMX. El spot por sí mismo es un espectáculo, por sus vistas panorámicas y su diseño con inspiración Art Déco, pero la razón por la que regresaría está en la barra donde se preparan bebidas con ingredientes complejos, intensos y poco convencionales, mezclas atrevidas como el Tomate Blanche, un coctel con gin, cordial de jitomate y una aceituna rellena de mermelada de jitomate; y el Golden Velvet, que recrea el sabor de un pastel de queso con fresa.

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Elegí una de las mesas con vista a Paseo de la Reforma, el Ángel —como le decimos a la Victoria Alada que corona al Monumento a la Independencia— estaba iluminado de color rojo y azul. Y a la distancia se veían las luces de otros de los rascacielos de la capital.

El menú es fácil de comprender porque contiene una guía que te ayuda a clasificar las bebidas por sabores; además te muestra con ilustraciones cómo deberían verse al llegar a tu mesa. Pedí el Obsidian Negroni, un clásico, pero preparado con mezcal y chocolate clarificado, que estaba dentro del apartado de “amargos”. Entre los cócteles “salados” está el Doré, elaborado con vodka y vermouth de mango; de los “ácidos” llamó mi atención el Emerald Sphere por la técnica de “burbuja aromática” y en el perfil de sabor “dulce” reconocí el Amber Fig con tequila y cordial de higo y guayaba.



Para acompañar las bebidas, me recomendaron el queso de oveja curado con trufa, la mezcla de aceitunas y encurtidos, y el croissant de birria. Este último combina un hojaldre de costra dorada con un relleno de sabor muy mexicano. El secreto está en sumergirlo en el consomé que lo acompaña.
Al frente de esta propuesta se encuentra Emma Centeno, cuya visión de la coctelería se basa en la técnica, la hospitalidad y la experimentación. Gracias a su formación gastronómica ha logrado incorporar procesos culinarios dentro de la mixología contemporánea de la que es exponente.
Visité este nuevo bar un martes y, por ser inicio de semana, la atmósfera era relajada, se sentía íntima, con el volumen de música ideal para entablar una conversación sin tener que alzar la voz. Sin embargo, la música es pieza clave de este concepto y hay noches con dj sets y sesiones en vinil.







