
Hubo un tiempo en que el pulso de Turín y Monterrey se escuchaba en sus fábricas. El acero, las máquinas y las jornadas de trabajo dieron forma a dos ciudades que aprendieron a construir su porvenir. Hoy, parte de aquella arquitectura permanece en pie y recibe otras multitudes. En Parco Dora, la música electrónica encontró uno de sus escenarios más reconocibles. Este noviembre, esa historia cruzará el Atlántico para encontrarse con Parque Fundidora.
Los próximos 13 y 14 de noviembre de 2026, FuturFestival México celebrará en Monterrey su primera edición fuera de Europa. La llegada del encuentro nacido en Turín abre un capítulo especialmente sugerente para el viajero: descubrir una ciudad a través de la música y dejar que el destino termine por transformar el motivo del viaje.

La conexión comienza en el paisaje. Parco Dora ocupa antiguos terrenos industriales vinculados con Fiat y Michelin; Fundidora conserva la memoria de la compañía de fierro y acero que marcó la historia regiomontana. Ambos espacios encontraron una segunda vida entre áreas verdes, cultura y convivencia. Sus estructuras recuerdan de dónde vienen, mientras una nueva generación les da otros usos. Bailar allí tiene una dimensión particular: el pasado forma parte de la experiencia.
En Monterrey, a esa memoria se suman las montañas. El Cerro de la Silla dibuja una silueta que acompaña la visita y ayuda a entender el carácter de una ciudad cuya fuerza también está en su hospitalidad. “Monterrey tiene todo para este festival”, asegura Carlos López, CEO de Lostnights para FuturFestival México. Su entusiasmo nace de la combinación de cultura, paisaje y costumbres con un recinto de enorme valor local. La ciudad, dice, superó sus expectativas.

Italia y México tienen mucho que celebrar juntos
Para Luca Pastorello, Managing Director de Lostnights para FuturFestival México, el vínculo entre ambos países se reconoce en la intensidad con la que viven. “Italia y México tienen algo extraordinario en común: son culturas que no saben vivir a medias”. De Italia, explica, quisieron conservar la búsqueda de la belleza, la creatividad y una atención casi artesanal al detalle. México aporta una generosidad y una manera de celebrar capaces de cambiar lo que llega de fuera.
De ese encuentro surge la identidad de esta primera edición, producida por Lostnights y Mandala Group, con el respaldo de la Cámara de Comercio Italiana en México. La relación entre los dos países se expresa aquí a través de la música y la industria creativa, pero también en algo que cualquier viajero reconoce: el placer de compartir una mesa, descubrir otra forma de mirar y sentirse bienvenido lejos de casa.
Monterrey merece tiempo antes del primer set. Una caminata junto al Paseo Santa Lucía, que conecta Fundidora con el entorno del Museo de Historia Mexicana, permite conocer la ciudad a otro ritmo. El recorrido puede continuar por MARCO y las calles de Barrio Antiguo, entre fachadas tradicionales, cafés y restaurantes. Hay motivos para llegar un día antes y dejar que la curiosidad decida parte del itinerario.
En la mesa, la escapada adquiere sabor norteño. El cabrito y las carnes asadas conviven con propuestas contemporáneas y restaurantes de alta gama. Carlos López destaca incluso las reinterpretaciones locales del sushi como parte de una gastronomía que puede sorprender al visitante internacional. Su apuesta es que quienes lleguen por FuturFestival México quieran regresar también por la comida, la calidez y el carisma de los regios.
“Cada lugar es único, y esa es la clave para diferenciarse”, señala Yalia Bailleres, COO de Lostnights para FuturFestival México. Por eso, explica, el encuentro se acompaña de una agenda turística y cultural y de alianzas locales alrededor de la gastronomía, el diseño y el entretenimiento. La intención es acercar a los asistentes a la vida de Monterrey y darles razones para explorar más allá del recinto.
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La música escribe el siguiente capítulo
Dentro de Fundidora, el cartel propone un recorrido por distintas generaciones de la electrónica. Entre sus encuentros más atractivos están Carl Craig b2b Moodymann, Âme DJ b2b Marcel Dettmann y Maceo Plex b2b Tiga: sesiones compartidas en las que dos visiones musicales se encuentran frente al público. Dixon y Damian Lazarus aportan otras formas de conducir la pista, mientras STOOR Live y propuestas mexicanas como AAAA y Metrika acercan la experiencia a la creación en vivo.
El sábado, cuatro escenarios permitirán recorrer distintas atmósferas. A la música se suma la convocatoria de arte digital Artists for the Futur, cuyas obras seleccionadas formarán parte de la experiencia visual del 14 de noviembre. El patrimonio industrial se convierte así en un lugar para escuchar, mirar y descubrir, con la ciudad siempre presente alrededor.
La relación con el destino incluye también su entorno natural. Mediante la alianza con Nat5, un porcentaje de cada boleto se destinará a proyectos de regeneración ambiental. El modelo contempla carbono, agua, suelo y biodiversidad, con mecanismos de seguimiento y un reporte público posterior al festival. La propuesta busca conectar la celebración con una responsabilidad hacia los paisajes que hacen posible el viaje.
Al imaginar el regreso de los visitantes, Luca Pastorello encuentra quizá la imagen más poderosa de FUTUR: “Que hubiera llegado a Monterrey por un cartel de artistas y se fuera enamorado de un país”. En ese recuerdo caben las montañas, una sobremesa inesperada y los abrazos de quienes unas horas antes eran desconocidos.
Entre Parco Dora y Fundidora hay un océano, dos historias industriales y una nueva pista de baile. Este noviembre, Monterrey pondrá su nombre en ese recorrido. Lo que cada viajero se lleve de vuelta comenzará a escribirse cuando llegue.







