
Si vives en Latinoamérica y vas a celebrar el Día de Muertos, preparar cócteles inspirados en tus países favoritos o en aquellos con una conexión especial contigo puede ser una maravillosa idea.
A través de la coctelería, también puedes viajar por nuestra región sin salir de casa, experimentando con cócteles conceptuales y licores autóctonos de diferentes países y, a la vez, conociendo un poco más sobre sus culturas.
Algunas frutas tropicales, especias, destilados artesanales y aromas de Argentina, Brasil, Colombia, Guatemala y Perú dan vida a estas cinco propuestas de coctelería que celebran la riqueza cultural de la región durante el tan festejado Día de Muertos.
7 elementos que no pueden faltar en altar de Día de Muertos
Memorias del Valle (Perú)
Durante las celebraciones de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos, distintas comunidades conservan las costumbres de visitar los cementerios, realizar las preparaciones tradicionales y reunirse con sus familiares. Durante estas veladas, no puede faltar un buen pisco.
Este cóctel es una representación pura del país, con un perfil aromático que ofrece una experiencia fresca y mística. Una mezcla de pulpa de maracuyá, jugo de lima, sirope de hierbaluisa, un toquecito de miel y pisco peruano.
El Día de Finados (Brasil)
Una de las fechas más importantes en este país es el Día de los Muertos. Millones de brasileños visitan los cementerios, compran flores, encienden velas y rinden homenaje a sus familiares fallecidos.
En su caso, suele ser una jornada marcada por la reflexión, la oración y el recuerdo de quienes ya no están. Por eso, el trago “Saudade Eterna” combina cachaça brasileña, pulpa de maracuyá, jugo de lima, miel y jengibre. Un cóctel tropical que a la vez evoca la nostalgia y la alegría que caracterizan a los brasileños.
Alma de Guayaba (Colombia)
Las regiones de Caldas, Risaralda y Quindío son conocidas por su fuerte fe católica y por conmemorar el Día de Muertos de una forma más íntima y religiosa que festiva. Entre los hermosos paisajes montañosos del Eje Cafetero colombiano, nace la inspiración para este cóctel que reúne algunos de los sabores más emblemáticos del país.
El protagonista también es de esta zona, específicamente de Manizales. Se trata del Ron Viejo de Caldas, acompañado de un delicioso néctar de guayaba, jugo fresco de limón y un toque de miel y de canela. Este destilado se encuentra en la dulzura de la guayaba y en las notas cálidas de la canela, una combinación capaz de evocar encuentros cercanos, tardes familiares y recuerdos de la infancia.

El último tango (Argentina)
En el noroeste argentino, específicamente en Jujuy, algunas comunidades han mantenido tradiciones durante muchos años que incluyen altares, ofrendas de alimentos y reuniones familiares el 2 de noviembre para recordar a sus difuntos. Por eso esta mezcla de Malbec, gin, licor de cereza, jugo de limón y un toquecito de sirope de frutos rojos te hará recordar y apreciar el presente, muy al estilo argentino.
Eterno atardecer (Guatemala)
Sus conmemoraciones de Todos los Santos y los Fieles Difuntos reúnen expresiones tan particulares como los barriletes gigantes de Sumpango y Santiago Sacatepéquez, símbolos de memoria y conexión espiritual.
Inspirado en estos paisajes, “Eterno atardecer” es una invitación a descubrir Guatemala que combina la sofisticación del Ron Zacapa con sabores que evocan la belleza natural del país: licor de cacao, jugo fresco de naranja, un toque de cardamomo y unas gotas de bitters de chocolate.

Más allá de elaborar tragos perfectos, la coctelería puede convertirse en una forma de viajar, de conocer otras culturas y las formas en que celebran sus momentos más importantes.
El arraigo familiar, el respeto por nuestros antepasados y la conexión con nuestras raíces son particularidades que nos identifican como latinos. Y aunque las costumbres para recordar a quienes han partido varían de un país a otro, todas nos recuerdan que la memoria también vive en los pequeños detalles: un diálogo, una celebración familiar o un sabor que nos transporta a otro momento.







