
Hay una Cartagena que todos conocen: la de las murallas color miel, los balcones cubiertos de bugambilias y las palenqueras que recorren el Centro Histórico con vestidos imposibles de ignorar. Pero existe otra que rara vez aparece en las postales. Una que huele a pescado recién salido del mar, a coco rallado, a frutas que difícilmente llegan más allá de las costas colombianas y a recetas que han pasado de generación en generación en pequeños pueblos del Caribe.
Es justamente esa región —con su biodiversidad, sus tradiciones y su despensa— la que llega a la mesa de Celele.
Ubicado en el barrio de Getsemaní, uno de los rincones con más personalidad de Cartagena, el restaurante se ha consolidado como uno de los proyectos gastronómicos más influyentes de América Latina al convertir los ingredientes del Caribe colombiano en el centro de una experiencia que va mucho más allá de un menú de degustación.
Four Seasons Cartagena: la joya dentro del barrio de Getsemaní
Detrás de esta propuesta está el chef Jaime Rodríguez Camacho quien durante años ha recorrido comunidades costeras para documentar técnicas culinarias, trabajar junto a productores locales y rescatar ingredientes que, hasta hace poco, permanecían fuera del radar de la alta cocina.
Una mesa que cuenta la historia de un territorio
Lo que distingue a Celele no es únicamente lo que llega al plato, sino todo lo que ocurre antes de que ese plato exista. Su cocina nace de la investigación: de viajar por distintas regiones del Caribe colombiano, escuchar a quienes mantienen vivas las tradiciones gastronómicas y entender cómo los ingredientes pueden revelar la historia de un lugar.
Aquí no se trata de tomar recetas tradicionales y convertirlas en una versión más sofisticada. La intención es distinta: mirar el territorio con nuevos ojos y mostrar la riqueza de una región que durante mucho tiempo no tuvo el reconocimiento que merece dentro del panorama gastronómico internacional.

Cada tiempo está construido alrededor de un ingrediente o de una historia del Caribe colombiano. Hay frutas y verduras endémicas, tubérculos, pescados y flores poco conocidos fuera de la región, pero el objetivo nunca es sorprender únicamente por su rareza. La cocina de Celele se siente contenida, elegante y profundamente respetuosa del producto.
La técnica está presente, aunque rara vez busca robarse el protagonismo. Funciona como un puente para que cada ingrediente conserve su identidad y para que el comensal pueda descubrir nuevos sabores sin perder la conexión con su origen.


Más que una cena, una exploración del Caribe
La experiencia en Celele funciona como un recorrido gastronómico. Cada preparación invita a conocer una parte distinta del Caribe colombiano: sus costas, sus comunidades, sus productos y las historias que existen detrás de ellos.
Uno de sus mayores aciertos es lograr que ingredientes cotidianos para algunas comunidades de la región encuentren un nuevo espacio dentro de la alta cocina sin perder su esencia. El resultado es una propuesta sofisticada, pero cercana; creativa, pero profundamente arraigada a su lugar de origen.
Esa misma filosofía se refleja en su carta de bebidas. Además de una selección de vinos de distintas regiones del mundo, el restaurante incorpora opciones que dialogan con la identidad colombiana, destilados y preparaciones que complementan el recorrido culinario. En Celele, beber también forma parte de la historia que se cuenta en la mesa.
El valor de mirar hacia lo local
En un momento en el que muchos restaurantes buscan ingredientes exóticos o técnicas cada vez más complejas, Celele propone algo diferente: encontrar la innovación en lo que siempre estuvo ahí.
Su trabajo demuestra que la cocina del Caribe colombiano tiene una profundidad que va mucho más allá de los sabores que suelen asociarse con la región. Detrás de cada ingrediente hay una memoria, una comunidad y una forma particular de entender la relación entre las personas y su entorno.
Esa mirada hacia el territorio le ha valido el reconocimiento de la crítica gastronómica internacional. Celele forma parte de Latin America’s 50 Best Restaurants, una de las listas más importantes del continente, donde en 2025 alcanzó el puesto número cinco. Ese mismo año también fue incluido en The World’s 50 Best Restaurants, posicionándose como uno de los restaurantes colombianos con mayor proyección global.
Pero más allá de los rankings y los reconocimientos, el mayor logro de Celele quizá sea otro: haber cambiado la manera en la que el mundo mira la cocina colombiana. Su propuesta demuestra que la innovación no siempre consiste en buscar algo nuevo, sino en volver al origen, escuchar las historias que existen detrás de cada ingrediente y darle protagonismo a un territorio que durante mucho tiempo permaneció fuera del centro de la conversación gastronómica.







