
Hubo un tiempo en que Port Royal, en Jamaica, era conocida como la «ciudad más perversa del mundo». Durante el siglo XVII, este puerto fue el hogar de corsarios, piratas y comerciantes que hicieron de él uno de los lugares más ricos —y peligrosos— del Caribe. Hoy, siglos después de aquel pasado turbulento, la ciudad vive una nueva etapa: en 2025 fue inscrita como Patrimonio Mundial de la UNESCO, un reconocimiento que destaca su extraordinario valor histórico y cultural.
Ubicada sobre una estrecha franja de arena a la entrada del puerto de Kingston, Port Royal ocupó una posición estratégica para las potencias coloniales europeas. Tras la llegada de los británicos en el siglo XVII, la ciudad prosperó rápidamente gracias al comercio marítimo y se convirtió en uno de los puertos más importantes de la región.
Su ubicación privilegiada también atrajo a algunos de los personajes más famosos de la piratería. Figuras como Sir Henry Morgan y Calico Jack Rackham encontraron en Port Royal el escenario perfecto para establecer su base de operaciones. En pocos años, el puerto ganó fama por sus tabernas, el comercio de ron y la intensa vida nocturna que alimentó las leyendas sobre la llamada edad de oro de los piratas.
Sin embargo, el auge de la ciudad terminó de manera abrupta. En 1692, un devastador terremoto hizo que cerca de dos terceras partes de Port Royal se hundieran en el mar en cuestión de minutos. La ciudad nunca recuperó el esplendor que tuvo, y gran parte de los sobrevivientes se trasladó a la zona donde posteriormente crecería la actual Kingston.
La reciente designación de la UNESCO reconoce precisamente ese legado. Para Michelle y Suzanne Rousseau, creadoras del proyecto cultural y gastronómico Two Sisters Jamaica, el nombramiento confirma la importancia de Port Royal dentro de la historia del país.
«El reconocimiento valida la relevancia de la historia de Port Royal para Jamaica y para el mundo», explican. «Es parte de la vida de Kingston y los jamaicanos la apreciamos tanto por su belleza como por todo lo que permanece oculto bajo sus aguas».
Los seguidores de la saga Pirates of the Caribbean seguramente reconocerán el nombre de Port Royal. Aunque la ciudad aparece constantemente en las películas, las escenas no fueron filmadas allí. La producción recreó el puerto del siglo XVII en Wallilabou, en la isla de San Vicente, donde aún pueden visitarse algunos de los escenarios utilizados durante el rodaje.
Quienes visiten la auténtica Port Royal encontrarán mucho más que referencias cinematográficas. Entre sus principales atractivos está Fort Charles, la única fortaleza que sobrevivió al terremoto de 1692 y que actualmente funciona como museo. En su interior también se encuentra Nelson’s Quarterdeck, donde alguna vez estuvo el almirante Horatio Nelson, además de la peculiar Giddy House, un antiguo almacén de artillería inclinado tras otro fuerte terremoto ocurrido en 1907.
Con esta incorporación, Port Royal se convierte en el segundo sitio de Jamaica inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, junto con las Blue and John Crow Mountains, reconocidas por su riqueza natural, biodiversidad y profundo valor cultural para los pueblos indígenas taínos y las comunidades afrodescendientes que encontraron refugio en estas montañas.
Más allá de sus playas de arena blanca y resorts todo incluido, Jamaica suma así un nuevo motivo para explorar su historia. Port Royal, ubicada a unos 30 minutos del centro de Kingston, invita a descubrir un destino donde las leyendas de piratas, los vestigios arqueológicos y la herencia colonial conviven frente al mar Caribe. Los corsarios ya no navegan por su bahía, pero la historia —y el ron jamaicano— siguen siendo protagonistas.







