Hoteles que dieron una segunda vida a edificios históricos
Four Seasons Cartagena | Foto: Cortesía

Hay edificios que han tenido más de una vida. Algunos comenzaron como conventos, otros fueron residencias privadas, oficinas de gobierno o incluso bancos. Hoy, después de distintos procesos de restauración, sus habitaciones reciben viajeros en lugar de las personas para las que originalmente fueron construidos.

Lo interesante de hospedarse en estos lugares es que su historia no desapareció con el cambio de uso. Sigue presente en las fachadas, los patios interiores, las escaleras y otros elementos arquitectónicos que sobrevivieron al paso del tiempo.

Desde un antiguo claustro en Cartagena hasta la sede de un importante banco en Londres, estos cinco hoteles en edificios históricos permiten conocer una parte del pasado de sus ciudades sin necesidad de salir del alojamiento.

En el barrio de Getsemaní, a unos pasos de la Ciudad Amurallada de Cartagena, un conjunto de edificios que durante siglos tuvieron funciones muy distintas abrió una nueva etapa como hotel en abril de 2026.

El Four Seasons Hotel and Residences Cartagena reúne inmuebles históricos que incluyen el antiguo Claustro y Templo de San Francisco, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, y el Club Cartagena, un edificio de la década de 1920 diseñado por el arquitecto francés Gastón Lelarge.

La transformación requirió varios años de restauración y la participación de distintos estudios de arquitectura y diseño, entre ellos el del francés François Catroux, quien trabajó en los espacios del antiguo club y en algunas de las suites principales.

Uno de los detalles más interesantes está en la oferta gastronómica. La actual Pizzeria Della Chiesa ocupa un espacio que anteriormente albergó la Iglesia de la Veracruz y, posteriormente, el Teatro Cartagena. Por su parte, Umari Spa se encuentra en uno de los edificios patrimoniales restaurados del conjunto, en un ambiente que recuerda la tranquilidad de los antiguos claustros.

El resultado es un hotel donde conviven distintos periodos de la historia de Cartagena, desde su arquitectura religiosa hasta los espacios sociales que marcaron la ciudad durante el siglo XX.

En el barrio de Kruununhaka, una de las zonas históricas de Helsinki, el Waldorf Astoria ocupa cuatro edificios neorrenacentistas cuya historia se remonta a 1885.

Mucho antes de recibir huéspedes, estos inmuebles albergaron viviendas para oficiales militares y oficinas de ministerios gubernamentales. Su valor arquitectónico es tal que actualmente están protegidos y supervisados por la Agencia Finlandesa de Patrimonio.

Con el paso del tiempo, los edificios fueron adaptados para funcionar como hotel y, en octubre de 2025, la propiedad comenzó una nueva etapa bajo la marca Waldorf Astoria, conservando su carácter histórico e incorporando interiores contemporáneos.

Los edificios, diseñados por los arquitectos finlandeses Evert Lagerspetz y Armas Siitonen, albergan actualmente 116 habitaciones, incluidas 32 suites, además de restaurantes, un bar y espacios de bienestar inspirados en las tradiciones nórdicas.

Parte de su atractivo está precisamente en ese contraste: detrás de las fachadas del siglo XIX se encuentran habitaciones y servicios de un hotel contemporáneo, mientras la arquitectura original continúa formando parte del paisaje de Kruununhaka.

Antes de convertirse en uno de los hoteles más conocidos de la City de Londres, The Ned fue la sede del Midland Bank.

El edificio se construyó en 1924 siguiendo el diseño del arquitecto británico Edwin Lutyens, conocido como Ned, de quien el hotel tomó su nombre.

Durante décadas funcionó como una importante sede bancaria, hasta que HSBC, que había adquirido Midland Bank, dejó el inmueble en 2007. Después de cuatro años de restauración, el edificio reabrió en 2017 convertido en un hotel con restaurantes, bares, spa y un club privado.

La transformación conservó elementos que recuerdan su pasado financiero. Uno de los más particulares es la antigua bóveda del banco, que ahora funciona como un bar de acceso reservado para miembros del club.

Así, un lugar que originalmente fue diseñado para transmitir seguridad y solidez financiera terminó convirtiéndose en un espacio de hospitalidad y vida social, sin perder su identidad arquitectónica de principios del siglo XX.

En pleno centro histórico de Granada, el Hotel Palacio de Santa Paula ocupa un conjunto arquitectónico que reúne siglos de historia.

La propiedad integra espacios del antiguo Convento de Santa Paula, del siglo XVI, y una casa morisca cuyos orígenes se remontan al siglo XII. El conjunto fue restaurado y adaptado para funcionar como hotel, conservando elementos de su arquitectura original. Actualmente cuenta con 72 habitaciones y forma parte de Autograph Collection, de Marriott.

Uno de sus espacios más representativos es el restaurante El Claustro, ubicado en el antiguo refectorio del convento, donde las religiosas realizaban sus comidas.

El hotel también conserva patios y espacios interiores que permiten reconocer su pasado religioso, aunque ahora formen parte de la experiencia de hospedaje.

Su ubicación, cerca de la Catedral de Granada y de los barrios del Albaicín y Sacromonte, permite además continuar descubriendo la historia de la ciudad al salir del hotel.

En Bogotá, la historia de Casa Medina comenzó en 1946, cuando el arquitecto y artista colombiano Santiago Medina Mejía diseñó un edificio de apartamentos que se convertiría en uno de los referentes arquitectónicos de la ciudad.

Su construcción incorporó materiales y elementos recuperados de antiguos conventos coloniales, como columnas de piedra, puertas de madera tallada y detalles de hierro forjado.

En 1984 recibió reconocimiento por su valor patrimonial y cuatro años después fue transformado en el Hotel Casa Medina.

Con el paso del tiempo, la propiedad atravesó nuevas restauraciones hasta comenzar otra etapa bajo la marca Four Seasons, conservando buena parte de los elementos arquitectónicos que la distinguen.

Actualmente cuenta con 62 habitaciones y suites, muchas de ellas con techos de vigas, chimeneas y mobiliario de madera. Una de sus particularidades es que no hay dos habitaciones exactamente iguales.

A diferencia de otros proyectos donde el pasado se descubre principalmente en las áreas comunes, en Casa Medina los detalles arquitectónicos forman parte de las propias habitaciones.