Noches más largas y cielos increíbles: 5 destinos para observar las estrellas este otoño
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El otoño tiene algo que invita a mirar hacia arriba. En el hemisferio norte los días comienzan a acortarse, las noches se alargan y las temperaturas bajan, una combinación que puede hacer mucho más agradable pasar varias horas al aire libre observando el cielo.

Pero para ver realmente las estrellas hay otro factor fundamental: alejarse de las luces de las grandes ciudades.

Parques nacionales, desiertos y pequeñas comunidades alrededor del mundo han convertido sus cielos oscuros en parte de la experiencia del viaje. Algunos cuentan con certificaciones internacionales por sus esfuerzos para reducir la contaminación lumínica; otros albergan importantes observatorios astronómicos.

Si buscas los mejores destinos para observar las estrellas, estos cinco lugares son un buen punto de partida.

No es necesario salir de México para encontrar uno de los grandes escenarios para mirar el cielo. (Siempre son espectaculares).

En las montañas de Baja California se encuentra el Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir y, dentro de él, el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir, operado por el Instituto de Astronomía de la UNAM.

Su ubicación, lejos de grandes concentraciones urbanas y a gran altitud, ha convertido a esta región en un punto importante para la investigación astronómica en México.

El parque combina bosques de coníferas, montañas y amplias vistas que durante la noche adquieren otra dimensión. Y aunque el observatorio puede visitarse bajo determinadas condiciones, hay algo importante que saber antes de planear el viaje: una visita a sus instalaciones no incluye observaciones a través de los telescopios científicos, pues estos están destinados a investigación.

La UNAM también advierte que el acceso puede modificarse o cancelarse por condiciones meteorológicas, por lo que es indispensable consultar la información para visitantes antes de subir a la sierra.

Durante el día, Big Bend es un paisaje de montañas, cañones y extensiones prácticamente infinitas del desierto de Chihuahua. Cuando cae la noche aparece otro de sus grandes atractivos.

La distancia respecto a grandes centros urbanos permite que el Parque Nacional Big Bend conserve algunos de los cielos nocturnos más oscuros de Norteamérica. Desde 2012 cuenta con la designación de International Dark Sky Park.

Además, forma parte de la Greater Big Bend International Dark Sky Reserve, un enorme territorio dedicado a la protección del cielo nocturno que cruza la frontera entre Estados Unidos y México.

El otoño también ofrece una ventaja práctica: después de las altas temperaturas del verano, las condiciones comienzan a ser más agradables para recorrer el desierto y permanecer al aire libre por la noche.

Para aprovechar mejor la experiencia, vale la pena revisar el calendario lunar antes del viaje. Las noches cercanas a la luna nueva permiten apreciar un cielo mucho más oscuro.

En Jasper el cielo nocturno está protegido a una escala difícil de imaginar. El Parque Nacional Jasper abarca más de 11,000 kilómetros cuadrados y alberga la segunda reserva de cielo oscuro más grande del mundo, de acuerdo con Parks Canada.

Aunque las estrellas pueden observarse durante todo el año, octubre tiene un significado especial: el parque celebra el Dark-Sky Month y recibe el Jasper Dark Sky Festival, con actividades relacionadas con astronomía, ciencia y observación del firmamento.

Esto convierte al otoño en un momento especialmente interesante para organizar el viaje. Durante el día están los paisajes de las Montañas Rocosas canadienses; cuando anochece, el cielo se convierte en otra de las razones para permanecer fuera.

En medio del Alentejo portugués existe una región donde proteger la oscuridad se convirtió en parte de la estrategia turística.

Dark Sky Alqueva abarca alrededor de 10,000 kilómetros cuadrados alrededor del gran lago de Alqueva y cuenta con una certificación internacional como destino para la observación del cielo.

Los municipios de la región han trabajado para reducir la iluminación nocturna y conservar las condiciones que permiten distinguir estrellas, constelaciones y otros objetos celestes.

En Cumeada, cerca de Monsaraz, se encuentra además el Observatorio Oficial Dark Sky Alqueva. Aquí se realizan sesiones guiadas que comienzan aprendiendo a reconocer el cielo a simple vista y continúan con observaciones a través de telescopios.

El astroturismo incluso se mezcla con otras experiencias de la región, desde talleres de astrofotografía hasta actividades alrededor del vino y recorridos nocturnos.

El desierto de Atacama es uno de los grandes referentes mundiales del astroturismo. Su extrema aridez, los cielos despejados y la distancia de importantes fuentes de contaminación lumínica han favorecido tanto la investigación científica como el desarrollo de experiencias para viajeros interesados en astronomía.

San Pedro de Atacama funciona como uno de los principales puntos de partida para realizar recorridos nocturnos. Hay experiencias guiadas para observar el firmamento a simple vista y con telescopios, además de propuestas que incorporan la cosmovisión andina y su manera de interpretar el cielo.

Aquí hay que hacer una precisión con la temporada: mientras México, Estados Unidos, Canadá y Portugal entran en otoño, Chile se encuentra en primavera. Aun así, septiembre, octubre y noviembre pueden formar parte de un viaje de astroturismo por Atacama.