Vacas Hérens, raclette y solo siete habitaciones: el hotel que revela otro lado de los Alpes suizos
Vista exterior del Hôtel Le Central. Crédito:Richard Gastón/Hôtel Le Central

Era una tarde fresca y lluviosa de agosto cuando media docena de habitantes del pequeño pueblo suizo de Evolène subieron por una sinuosa carretera de montaña para presenciar el regreso de un rebaño de vacas.

Una sinfonía de campanas resonaba por el valle mientras más de cien robustas vacas negras descendían tranquilamente del alpage —los pastizales de alta montaña donde permanecen durante el verano— rumbo a sus establos para pasar la noche. Los niños saludaban emocionados, los mayores sacaban sus binoculares y quienes pasaban por ahí se detenían a tomar fotografías.

Por todo aquel alboroto era evidente que no se trataba de vacas cualquiera. Eran Hérens, una resistente raza originaria de los Alpes cuyas hembras son conocidas por enfrentarse cuerno contra cuerno cada primavera para establecer la jerarquía dentro del rebaño. A pesar de ese temperamento, son sorprendentemente dóciles con las personas. Me acerqué con cautela a Romy, una vaca de 590 kilos, que terminó rozándome con su hocico húmedo.

La visita a los pastizales es una de las numerosas experiencias locales que ofrece Hôtel Le Central, un nuevo hotel cuidadosamente restaurado en el corazón de Evolène.

Normalmente, la experiencia termina con una comida al aire libre acompañada de raclette recién fundida. La lluvia cambió los planes y, en su lugar, terminé disfrutando plato tras plato de queso en Au Mazot Chez Raymonde, una institución local ubicada a pocos pasos del hotel.

Un pueblo de los Alpes que todavía conserva sus tradiciones

Mientras destinos de montaña cercanos como Verbier y Zermatt se han convertido en sofisticados centros de esquí conocidos internacionalmente, Evolène se ha mantenido relativamente alejado del turismo masivo. El resultado es un pueblo que conserva buena parte de su carácter y sus tradiciones.

Es el único pueblo de Suiza donde todavía se habla patois, un antiguo dialecto franco-provenzal. La vestimenta tradicional —pantalones y sombreros marrones para los hombres y faldas de tejidos gruesos y colores vivos para las mujeres— continúa utilizándose durante ocasiones especiales. Muchas de sus casas, graneros y almacenes de madera y piedra datan del siglo XV.

Ante el temor de que Evolène terminara transformándose en otro Zermatt o, por el contrario, perdiera habitantes conforme las generaciones más jóvenes se mudaran a ciudades más grandes, una familia suiza que llevaba años pasando sus veranos aquí decidió invertir en la revitalización del pueblo. Hôtel Le Central es solo una parte de ese proyecto.

Un proyecto para revitalizar Evolène

El hotel forma parte de Le Rucher d’Evolène, una iniciativa más amplia que contempla varios chalets —tres de ellos ya terminados—, una tienda de deportes, un centro cultural y un restaurante durante los próximos tres años.

En lugar de construir desde cero, Le Rucher apuesta por recuperar edificios históricos utilizando materiales como madera de alerce, esteatita y antiguas vigas, con ayuda de artesanos locales.

Desde la calle, Hôtel Le Central parece detenido en el tiempo, en sintonía con el resto del pueblo. La principal señal de su renovación contemporánea es una escultura de acero Corten que representa un alerce y se levanta frente a la entrada.

Los artistas italianos Paolo Albertelli y Mariagrazia Abbaldo son responsables de esta pieza y de otras obras creadas para reflejar la identidad del hotel.

En el salón de la planta baja, por ejemplo, el dúo rodeó la chimenea con una escultura dorada inspirada en una colmena y colocó pequeñas gotas doradas en el techo para simular miel.

Las obras hacen referencia a rucher, que significa “colmena” en francés, y a la filosofía detrás del proyecto: conseguir que los huéspedes salgan del hotel, exploren Evolène y participen en la vida de la comunidad.

Steven Jacob, director de Le Rucher d’Evolène, incluso se mudó al pueblo con su familia para supervisar el proyecto, capacitar al equipo —integrado principalmente por habitantes locales— y desarrollar las experiencias para los huéspedes.

Una base para explorar los Alpes suizos

Evolène se encuentra bajo la imponente Dent Blanche, una de las cumbres más altas de los Alpes, por lo que también funciona como punto de partida para numerosas aventuras.

Durante mis cuatro días en el pueblo practiqué escalada, parapente, ciclismo de montaña y senderismo.

Sin embargo, la experiencia que terminó marcando más mi estancia fue aquella tarde con las vacas. Por unas horas, me permitió sentirme parte de la comunidad y participar en una tradición que, como tantas otras de Evolène, difícilmente podría vivirse de la misma manera en otro lugar. Esta es mi reseña completa de Hôtel Le Central.

Las habitaciones

Hôtel Le Central es un hotel íntimo: cuenta únicamente con siete habitaciones, todas con capacidad para dos personas y diseñadas individualmente.

Los detalles cambian de una a otra, desde los baños revestidos de madera hasta las bandas sonoras seleccionadas específicamente para cada espacio.

Me hospedé en Byényo, cuyo nombre significa “glaciar” en el dialecto local. Es la habitación más alta del hotel y se encuentra en el tercer piso.

Cada mañana preparaba un espresso y salía al balcón para disfrutar de las vistas al jardín y las montañas. Al terminar el día, podía relajarme en una bañera de madera de inspiración nórdica, uno de los elementos más especiales de la habitación.

Bârma —“cueva”— cuenta con una amplia terraza y jacuzzi privado con vistas hacia los Dents de Veisivi. Ethéila —“estrella”— es la única habitación que no tiene balcón, pero lo compensa con una biblioteca en un altillo y piezas vintage, entre ellas un antiguo escritorio de relojero y globos terráqueos.

Todas las habitaciones incluyen productos fabricados en Suiza, como zapatillas Baabuk y artículos de baño de Gertrude & Marcel.

Comida y bebida

El desayuno funciona como una introducción a los sabores y productores de la región. El bufet incluye raclette madurada en una bodega de 200 años por el affineur Claude Luisier; carne de res curada al aire de la carnicería familiar Brumann, en Valais; miel cruda de montaña recolectada por la familia Moix; además de granola, muesli, muffins, mermeladas y jugos preparados en casa con frutas de temporada.

La carta ofrece tres opciones dulces y tres saladas. Uno de los platos más memorables fue un rösti crujiente acompañado de huevo pochado, pesto de ortiga y queso Sbrinz madurado durante 30 meses: uno de los desayunos más creativos que probé en un hotel durante el viaje.

En el comedor y el cobertizo del jardín también hay un bar de autoservicio disponible durante todo el día, con kombucha suiza, refrescos y jugos caseros. El salón, por su parte, cuenta con una selección de vinos y licores.

El equipo de concierge puede gestionar reservaciones en algunos de los restaurantes más populares de Evolène y sus alrededores.

Entre ellos está Au Mazot Chez Raymonde, donde Raymonde Pralong Gaspoz prepara raclette y otros platos tradicionales, así como Les Collines, un restaurante gastronómico ubicado en el vecino pueblo de La Sage.

El chef de Les Collines también abrirá La Pension, un concepto más informal que llegará en 2027 como parte de Le Rucher d’Evolène.

El spa

El spa subterráneo parece una gruta escondida bajo el hotel. Musgo suspendido sobre piedras brillantes y pequeñas esculturas de hongos que aparecen entre nichos tenuemente iluminados crean una atmósfera que se aleja del diseño tradicional de un centro de bienestar.

Cuando comienza un tratamiento, la habitación se oscurece y las luces de cromoterapia proyectan tonos morados, azules y rojos, mientras una fina bruma cae desde el techo.

La experiencia se complementa con una banda sonora de pájaros y agua. Los huéspedes también pueden reservar una sesión privada para utilizar exclusivamente la sauna, el jacuzzi climatizado y la fuente de hielo.

El menú del spa incluye diferentes masajes, tratamientos faciales y rituales. Al llegar reservé su masaje insignia para recuperarme del jet lag. El tratamiento ayudó a reducir la inflamación de mis piernas y me dejó completamente renovada.

Accesibilidad

Las zonas del bar de Hôtel Le Central son accesibles para huéspedes con movilidad reducida. Además, una de las habitaciones, Chèrra, cuenta con una ducha adaptada para personas con discapacidad.

Cómo reservar

Hôtel Le Central no pertenece a ningún programa de fidelidad basado en puntos.

Las tarifas parten de 742 dólares por noche e incluyen desayuno diario, acceso al bar de autoservicio, aperitivos, servicio de concierge las 24 horas y una actividad con un guía local por cada tres noches reservadas.