
Hace unos días nos reunimos en Cuina Academy, en la Ciudad de México, para aprender de masa madre y cómo llevarla a la mesa junto a los vinos de Bodegas Cepa 21. El chef Xano Saguer nos habló de cómo una masa viva cambia con el tiempo, la temperatura y los factores de su preparación, mismo principio que aplica con el fruto de la vid.
Pan y vino suena a un maridaje obvio y súper exitoso, pero aquí te compartimos unos tips, de los expertos, para lograrlo de la mejor manera.


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Maridajes con pan y vino
- Hito Rosado + Pan blanco amasado a mano
La miga suave y acidez de este tipo de pan limpian el paladar y empujan la frescura de Hito Rosado, un Tempranillo sin crianza de Ribera del Duero, con notas de frutos rojos y un perfil ágil y expresivo.
- Hito Tinto + Hogaza de arándanos y nueces
El arándano resalta el carácter frutal de Hito Tinto —cereza, fruta roja— mientras la nuez aporta textura y profundidad.
- Cepa 21 + Hogaza de olivas y nueces
La hogaza lleva la conversación hacia lo estructurado. Cepa 21, elaborado con Tempranillo en Castrillo de Duero y con crianza en roble francés, desarrolla notas de fruta negra, especias y tostados. La salinidad de la oliva y la grasa de la nuez se enganchan con esas capas, redondeando el vino y alargando su presencia en boca.

- Malabrigo + Hogaza de arándanos y chocolate
El pan intensifica y ordena. Malabrigo, proveniente de una parcela específica con condiciones extremas, es más concentrado, con fruta madura, cacao y notas balsámicas. El chocolate y el arándano retoman esos registros, mientras la textura del pan envuelve los taninos y los vuelve más sedosos.
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¿Cómo hacer un buen maridaje entre pan y vino?
La idea es entender cómo interactúan las texturas, la acidez y los sabores. Cuando eso se alinea, el maridaje deja de sentirse técnico y se vuelve algo natural.








